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Transcript of Errores que cometemos con nuestras familias y cómo superarlos - Fray Nelson Medina

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En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Siéntense, por favor. Les tengo una gran noticia. Nuestro mensaje el día de hoy es un mensaje de esperanza. Muchas veces cuando hablamos de la familia hablamos con preocupación, hablamos incluso con pesimismo y me parece que podemos estar cometiendo el error de sentirnos derrotados antes de tiempo. No se justifica. No se justifica. Es verdad que hay situaciones muy graves que se están presentando. Hay amenazas internacionales en contra de la familia. Panamá, por ejemplo, ha estado en las noticias por la presión que está haciendo la ONU. La Organización de Naciones Unidas está haciendo presión en Panamá. A veces ellos piensan que los países pequeños se les van a arrodillar fácilmente. Entonces hacen presión para que los países que defienden la vida, que protegen la vida y que protegen la familia fundada sobre el amor de hombre y mujer, son como enemigos pequeños y que ellos pueden aplastarlos. Es muy lamentable que una organización que nació para unir a los pueblos ahora esté oprimiendo a los pueblos. Pero la verdad es que está sucediendo y la verdad es que nuestro vecino país de Costa Rica ha recibido una presión brutal en la misma dirección y ahora Panamá está también bajo ese mismo torniquete. Es asfixiar al pueblo panameño y a obligar a que se le diga sí al aborto y sí a las demás enfermedades y plagas de la familia. Gracias a Dios hay una fuerza interna, hay una fuerza de amor en Panamá y eso se nota en un encuentro como este. Gracias a Dios hay una sana y hermosa tradición de familia, pero hay que saber cuidarla, hay que saber cuidar y hay que saber fortalecer esa tradición hermosa de amor de familia, de unión familiar. Y ese es el mensaje que tenemos el día de hoy. Repito, es un mensaje de esperanza. Es muy importante que el panameño de hoy tenga perfectamente claro cuáles son los enemigos que hay que vencer. No son personas, son pecados, son ideologías, son estructuras de maldad. Nosotros no tenemos nada contra las personas. Las personas son siempre amadas de Dios, pero una cosa es respetar y querer a las personas y otra cosa es aguantar cualquier idea que vengan a imponer en el país. Y repito, hay instituciones internacionales, empezando por la misma ONU, hay instituciones que están presionando en una determinada dirección. La mejor respuesta, ¿cuál es la mejor respuesta? Es la familia unida. una familia unida y una familia feliz. Una cosa que siempre me ha impresionado, ya perdí la cuenta el número de veces que he venido a este hermoso país, aunque es la primera vez aquí en Penonomé, creo que me estaba perdiendo casi lo mejor del país. Una cosa que me llama la atención en Panamá, porque he estado en muchos sitios, les repito, es esa alegría, una alegría, una acogida, un cariño que existe no solamente para este servidor y tantos otros de Colombia, sino para muchas otras personas. Panamá realmente ha sabido convertirse en un lugar de acogida, de reconciliación, de amistad y de alegría. Entonces, hay que fortalecer la familia y por eso el lema tan hermoso que tiene este encuentro, un paso por la familia. Vamos a dar un paso por la familia que tiene que empezar, ¿cuándo? Tiene que empezar por la infancia y la juventud. Estoy feliz porque veo varios niños, niñas, jovencitos, adolescentes. Bien, muchachos, así se hace. Uno tiene que estar desde la adolescencia, desde la niñez, uno tiene que estar ya mirando cuál es la familia que yo quiero tener, cuál es el modelo de familia que realmente me convence a mí. Uno tiene que tener ya esa mirada desde la infancia, desde la juventud. No esperen. Yo siempre les digo a los muchachos, a las muchachas, les digo, "No espere a conocer su pareja para empezar a soñar su familia. Usted ya desde su juventud va formando esos principios. Mire, por ejemplo, ese joven que tenemos ahí, esta niña aquí, hay otra niña que está acá, otro niño aquí. Eso está muy bien. Eso está muy bien. Bueno, esta es una predicación relativamente sencilla. No esperen ustedes ideas complicadas, pero les voy a hacer una sugerencia. Como veo pocas personas que tengan libretas o donde escribir, utilicen sus celulares, pero en silencio. Ténganlos en silencio y vayan escribiendo las ideas principales que les llamen la atención, porque he venido muy animado por el liderazgo del padre Saúl, nuestro párroco. He venido muy animado. He visto en él un verdadero líder que quiere que esta actividad y cada cosa que se hace en la parroquia realmente de un fruto. Entonces, yo realmente me he preparado lo mejor posible y yo quiero que usted aproveche cada una de estas predicaciones y por supuesto, oiga el regalo que tenemos hoy. Tenemos un rato de confesión para varios de ustedes que alcancen hoy mismo y tenemos adoración al santísimo sacramento. O sea, que es un banquete espiritual el que tenemos. Hay alabanza con un hermoso ministerio de música. Tenemos predicación, tenemos confesiones, tenemos adoración. Es decir, nos vamos a ir bien alimentados espiritualmente el día de hoy y mañana también hay, desde luego, una hermosa comida espiritual, porque así es como la iglesia nos alimenta. Entonces, tenga donde escribir si le es posible para que usted recoja las ideas. Yo, ¿por qué insisto en esto de que usted escriba? Porque mire, el principal predicador no es el que se pare aquí con un micrófono, no importa el nombre que tenga. Dice la Iglesia Católica, el principal predicador es el Espíritu Santo. Es lo que el Espíritu Santo te va a decir al corazón. ¿Usted cree que cuando estábamos llamando al Espíritu Santo, ven, ven, ven, Espíritu Santo, eso no es una dinámica solamente, es una una ¿qué? una oración. Es una oración. Entonces, el Espíritu Santo es el predicador en en este congreso y el Espíritu Santo te quiere afianzar algunas ideas. ¿Para qué? Para que tú sanes tu familia y para que nuestros jóvenes se preparen para tener mejores familias. Bueno, esa es la importancia de escribir. La predicación de hoy tiene dos partes, dos partes solamente. En primer lugar, vamos a hablar de algunos errores. Errores que a veces cometemos sin darnos cuenta. Errores que cometemos sin darnos cuenta en nuestra familia. En nuestra familia. Yo le quiero contar algo sobre esto de los errores. Cuando yo mismo estaba en mi juventud, una profesora del del que era mi colegio en ese momento empezó a trabajar en un asunto que se llamaba seguridad industrial y seguridad laboral. Te estoy hablando de hace casi 40 años y esta señora se volvió experta en ese campo que por esa época no se oía mucho. Un día me pongo a hablar con mi profesora y le digo, "¿Y qué hacen ustedes? ¿En qué consiste eso de la seguridad laboral, seguridad industrial?" Y me decía ella, "Lo más importante es ayudar a corregir muchas cosas que la gente hace sin darse cuenta y que pone en riesgo su salud o incluso su vida." ¿Como qué le digo, qué será lo que uno hace que no se da cuenta? y me dio el ejemplo que nunca se me olvidó, por eso lo traigo hoy. Me dijo ella, "La mayor parte de la gente cuando va a levantar un peso dobla espalda, le pones un esfuerzo terrible a tu columna vertebral, entonces vas a levantar un peso que pueden ser 10, 15, 20 kg y doblas tu columna. estás exponiéndote a un riesgo muy grande. Entonces dice ella, "Nosotros les hacemos caer en cuenta a los trabajadores, a los empleados, a los colaboradores. Siempre que vayas a levantar algo, así sea de solo 1 kg de peso, hay que doblar las rodillas. Tú doblas la rodilla, mantienes la espalda tan recta como puedas y de esa manera guardas tu salud. Pero si a uno no le dicen eso, uno sigue la vida entera doblando la espalda, doblando la espalda, haciendo mal la fuerza. Un día Dios no lo quiera. Usted dobla la espalda y no pudo ni levantarse. El daño está hecho. Usted tiene un desgarramiento, tiene una hernia discal y usted no se dio cuenta. Pero es que usted lleva demasiado tiempo cometiendo ese error. Entonces, la mayor parte de los errores que uno comete no es por malo. Yo no vengo aquí a decirle a usted que usted es un malo perverso. Yo estoy seguro que la inmensa mayoría de la gente tiene amor por su familia. Usted ama a su esposa, a su esposo. Usted quiere a sus hijos. Yo no vengo aquí a decirle que usted es una persona mala. La mayor parte de los errores los cometemos es por ignorancia. Nadie nos advirtió que había que tener en cuenta eso y como cometemos esos errores, ahí está un gravísimo, un gravísimo peligro. Le doy solamente otro ejemplo reciente de esto de la seguridad industrial. Mucha gente anda encantada con estos aparaticos que llamamos celulares y vamos subiendo, bajando escaleras, chateando. ¿Sí los han visto? Gente que está chateando, escribiendo, subiendo y bajando una escalera. Usted no sabe el peligro al que usted se está exponiendo con esa mala costumbre. La cantidad de gente con accidentes graves, incluso muertos, por estar cruzando calles, metiéndose donde no es, cayéndose en huecos, resbalándose en escaleras y simplemente es que nadie le ha advertido a uno suficientemente el peligro. Entonces, la primera parte es, vamos a mencionar errores que tal vez usted está cometiendo y no se ha dado cuenta. En la segunda parte vamos a hablar de sugerencias para que todos demos un paso. Un paso, ¿qué? No se han aprendido el lema. Voy a llorar aquí. un paso, ya van despertando poco a poco. Y eso que tuvimos aquí, uno de los mejores animadores de Penonomé estaba aquí en este mismo sitio. Un paso, ya está un poquito mejor. Yo creo que de aquí a las 9 de la noche ya mejora. Bueno, entonces, primera parte, errores que uno comete hasta sin darse cuenta y segunda parte, sugerencias. sugerencias. Nuestra tónica es optimista, nuestra tónica es de esperanza y de construcción. Pero nuestra esperanza no es que vamos a ser ilusos. Nos damos cuenta que lo que está pasando en el mundo es grave y que los ataques, por ejemplo, contra este país son muy serios, muy serios. errores. Vamos a mencionar cinco, cinco errores. O sea, que aquí los que están tomando sus apuntes ahí irán escribiendo. Primer error que cometemos en nuestras familias, imaginar que las cosas en la familia o en la sociedad se van a ajustar solas. Imaginar que las cosas en la familia o en la sociedad se van a resolver o se van a ajustar ellas solas. Le voy a hacer una comparación. Una persona puede tener, por ejemplo, un poquito de fiebre. Un poquito de fiebre, calentura, llaman en algunas partes. Tiene temperatura, tiene calentura, tiene un poquito de fiebre. Esa fiebre normalmente está indicando que hay una infección. A veces la infección no es muy grave. Después de dos o tres días de malestar, sin mayor tratamiento, la persona superó esa crisis. Está bien, come bien, volvió a sus actividades, no pasó nada. Pero otras veces una fiebre, incluso pequeña, puede ser señal de algo muy grave que está sucediendo. Entonces, hay problemas, esto es para decir que hay problemas que se solucionan solos, podríamos decir con los recursos propios del organismo. Hay otros que requieren una intervención. Yo recuerdo un dolorcito que yo tenía en una encía. Claramente había un problema que estaba empezando, pero yo no sabía qué era. Y entonces me tomaba un analgésico, el dolor desaparecía dos o tres días. Bueno, quién sabe qué será eso. Y estuve con ese juego, porque eso se llama un jueguito. Estuve con ese jueguito del analgésico varios días. Una vez me agarró un dolor terrible. Corra para el odontólogo. El odontólogo me lleva al especialista, un endodoncista. Padre, usted tiene un abceso terrible en esa quijada. Donde esto sigue así, usted puede perder hasta parte del hueso. Y yo lo estaba manejando que con un analgésico y cosas parecidas. Entonces, es verdad que hay problemas leves, pero a veces hay problemas muy graves que se están escondiendo. Y el primer error que cometemos en la familia es pensar que todas las cosas se van a solucionar solas. Cuidado con eso. He notado, dice una mamá, he notado a mi hija como un poco rara. Esta es historia de la vida real. La oí comentar en una misión en California. Comentaba una señora, "He notada, he notado a mi hija un poco rara, no sé, la veo como muy aislada, muy callada. Llega de su colegio, se encierra en su habitación, vive metida en su celular, no sé qué." Resumiendo, la muchacha estaba consumiendo droga desde hacía muchos meses y lo más grave es que el círculo de indeseables hombres y mujeres con los que ya estaba metida era gente que tenía antecedentes criminales, es decir, una cosa sumamente grave. Entonces, hay que tener cuidado porque a veces uno dice, "Bueno, cosas de los jóvenes ya le pasará." Mira, la frase más peligrosa con respecto a los hijos es esa frase, "Ya le pasará." Esa frase es muy peligrosa porque así como puede ser una fiebrecita que no tenía ningún problema, puede haber algo grave que se está cometiendo ahí. Todos sabemos lo que está sucediendo en Estados Unidos. que prácticamente cada semana, cada dos semanas, tristemente hay un tiroteo, una masacre en alguna escuela y con mucha frecuencia, no todas las veces, pero con mucha frecuencia, luego entrevistan a los papás, a los amigos y decían, pues yo sí lo veía como un poquito raro, pero no sé, me parecía simplemente que no, que estaba pasando por un mal momento que y el tipo ya mientras tanto mató siete, mató 10, mató 20. ¿Qué quiere decir eso? Que a veces tardamos en darnos cuenta porque pensamos que los problemas se van a arreglar solos. Esto vale no solamente para el caso de los hijos, esto vale también para los matrimonios. Muchas veces un proceso de separación empieza muchas, pero muchas semanas antes de la primera discusión, muchas semanas antes, meses antes de la primera discusión. A veces nos empezamos a dar cuenta que está mal la relación de pareja porque estamos discutiendo mucho, porque ya incluso nos hemos gritado, Padre. Pero te puedo asegurar que meses antes del primer grito ya había señales y nosotros dejamos pasar esas señales y esas señales pueden ser peligrosas. Me estoy dando cuenta, noto a mi esposa, dice un hombre, la noto como indiferente, la noto como como distraída, como amargada. Bueno, mujer tenía que ser y la dejan así, ¿no? Ahí puede haber un problema grave. Ahí puede haber un problema grave. Entonces, el error primero que cometemos es creer que las cosas se arreglan solas. Uno no puede ser, no debe ser paranoico. Uno no debe estar muerto de miedo, pero uno no puede ser tonto tampoco. Esto, ¿qué contiene? ¿Qué está pasando aquí? ¿Qué nos está sucediendo? Y hay que acostumbrarse a tener una comunicación fluida, abierta, directa, sincera. Sobre esto vamos a hablar en la parte de las sugerencias. Entonces, el primer gran error es, no es los hombres son así, todos los muchachos pasan por esas. Es que la niña está en su adolescencia y resulta que la niña en su adolescencia con un cajón lleno de anticonceptivos. Esa es la adolescencia. Esa es la adolescencia a tu hija. Entonces, fíjate lo que está sucediendo y la gente no se da cuenta de lo que está sucediendo. Entonces, a veces dejamos que los problemas avancen y tomen mucha fuerza porque tenemos esa falsa idea. ¿Cuál? La idea de que eso se arregla solo. Eso se arregla solo. No partas de la base de que las cosas se arreglan solas. Ese es el primer error. Segundo, pasamos al segundo error. El segundo error que queremos mencionar es que a veces nos limitamos a reaccionar. Hay una palabra muy bonita que hoy se utiliza mucho en psicología. Ser proactivo. Proactivo. ¿Sabes qué es lo contrario de proactivo? Ser reactivo. Una persona reactiva es la persona que reacciona. Si te metes conmigo, yo reacciono. Pero resulta que se nos olvida que es importante ser proactivos. Ser proactivo es tener iniciativa. Precisamente ese es el título que tiene este encuentro. dar un paso, dar el paso que hay que dar, ser proactivo. Además, hay un peligro. Cuando una persona es reactiva, la persona está tratando de acomodar el mundo y acomodar a los demás a sus propios gustos. Fíjate que hay como una especie de epidemia de egoísmo en el mundo entero. Y cuando hablamos de egoísmo, hablamos de que todos nos volvemos reactivos. ¿Qué es reactivo? Un muchacho reactivo, ¿qué es? Mientras a mí me dejen mi comida, mi plata, mi nevera llena, mis videojuegos, mi internet, no tengo problema. Es decir, garantícenme mi mundo y yo los dejo a ustedes en paz. Eso se llama ser reactivo. Organízame mi mundo. No te metas en mi mundo y yo te dejo en tu mundo. Pero, ¿qué es lo peligroso de esa manera de pensar reactiva? Lo peligroso es que para hacer una familia nosotros no vinimos a ser reactivos, porque ser reactivo es que cada uno se queda únicamente metido en lo suyo. Y ser familia es ser comunidad. Y ser comunidad es poder salir uno de sí mismo, poder entrar con respeto, con amor, pero poder entrar en el mundo del otro. La frase reactiva por excelencia es, "No te metas en mi vida." Hay una historia que circula por internet de una muchacha, un adolescente que le decía a la mamá, "No te metas en mi vida, es mi vida, no te metas en mi vida." Hasta que un día la mamá le dijo, "Un momentico, ¿quién se metió en la vida de quién?" Claro, yo soy tu mamá. Yo tenía mi vida y fuiste tú quien llegaste a mi vida. Fuiste tú quien te metiste con mi vida. Cambiaste mi salud. Cambiaste mi sueño. Cambiaste mi metabolismo, cambiaste mis rutinas. Eres tú, hija, quien te has metido en mi vida. Entonces, tengamos todos claro que si somos familia, somos familia para poder entrar con amor y con respeto, insisto, pero poder entrar en la vida del otro. Que el esposo tenga espacios impermeables, blindados, donde no te metas en mi vida para la esposa. Es una pésima señal. ¿Por qué tienes que blindar una parte de ti? Por supuesto, el compromiso tendrá que ser de parte y parte, porque si la esposa pretende estar urgando, fisgoneando, espiando todo, eso también agota, eso también asfixia. Por eso insisto, hay que entrar con amor y con respeto, pero tiene que haber el pacto tácito en la familia de que siempre es posible entrar en la vida del otro. Si no, entonces no somos familia, somos inquilinos de una misma casa, pero no somos familia. Casi siempre es la esposa, es la mamá la que se da cuenta que este es un modo muy triste de vivir. Y por eso esa frase tan conocida de las mamás, esto no es un hotel. Esa frase de las mamás es muy importante. Porque, ¿qué es un hotel? Un hotel es un edificio donde vive gente que no se conoce o no tiene por qué conocerse y que no se quiere o no tiene por qué quererse y donde nadie se mete con nadie. Si usted está en la habitación 311 del hotel y usted llega 10:30 de la noche a tocar en la habitación del 312, sí, sí, ¿qué pasa? Te pregunta el señor que está ahí, que no tiene nada que ver contigo, que qué le pasa a usted, ¿no? Pasé por aquí a conversar un rato. Sería ridículo, ¿no? Porque en el hotel nadie tiene que ver con nadie. No se supone, pues. No se supone. Puede darse, pero no se supone. Entonces, la familia no puede ser un hotel. La familia, mis hermanos, tiene que ser un espacio donde todos podemos entrar con amor y con respeto en la vida del otro. Esto incluye la pareja, esto incluye los hijos. En la en la predicación del día de mañana vamos a insistir en esa parte. ¿Cómo es tan necesario abrir esos canales de diálogo con los hijos? Eso es indispensable. Que un hijo te pueda preguntar, "Papá, ¿y a dónde vas? negocios, cosas. ¿Qué le estás diciendo tú con esa respuesta a tu hijo? No te metas. Eso es lo que le está diciendo. Entonces, después de que el papá le ha dicho al hijo, durante 10 años, durante 13 años, durante 15 años, yo voy a mis diligencias, a mis negocios. Luego el papá le pregunta al hijo, hijo, ¿y qué es esa música que usted está oyendo? Mi música. le da la misma respuesta. Tú me sacas de tu vida, yo te saco de mi vida. Entonces, es muy peligroso esto de ser reactivos, esto de quedarnos nada más, garantícenme mi mundo y yo los dejo a ustedes en paz. No, eso no puede ser. Eso no puede ser porque la familia no ha nacido para hacer coexistencia pacífica. sino comunidad de amor. Le repito la frase. La familia no ha nacido para hacer coexistencia pacífica. Coexistencia pacífica, ¿qué es? Un hotel. En un hotel hay una coexistencia pacífica. Yo no pongo demasiado recio el volumen del televisor o del equipo de sonido por no fastidiar al al vecino de la otra habitación. Coexistencia pacífica. Ese es el hotel. Pero la familia tiene que ser el espacio donde podemos preguntarnos, donde podemos interesarnos, no solo donde podemos, donde debemos dar el paso, interesarnos por el otro. Eso lo vamos a plantear en las sugerencias. Entonces, segundo error, volvernos reactivos. A mí déjenme mi vida tranquila, yo le dejo su vida tranquila. Ah, bueno, perfecto. No, así no puede ser. Tercer error que cometemos, ya que estamos hablando de comunicación, un error muy grave que cometemos es pretender que nos adivinen los demás. La mayor parte de los seres humanos y muy especialmente nosotros los varones somos malos para adivinar. Entonces, a veces se presenta este diálogo que ya hace edades del noviazgo. Le pregunta él a ella, "Amor, ¿qué te pasa?" Nada. Ese nada, ¿qué significa? Adivíname. O ese nada significa tú tendrás que saber. Ya debería saber. Entonces, no ponga a la gente a adivinar. Es muy mala idea poner a la gente a adivinar, porque la gente suele adivinar mal y el que adivina mal se va a equivocar contigo, te va a lastimar, te va a desatender. Es mejor si te das cuenta que no está llegando tu mensaje, que no te están entendiendo, que no están en la misma frecuencia. Es mejor hablar las cosas con cierta claridad. La verdad estoy disgustada, responde ella. La verdad estoy disgustada. Luego si quieres hablamos más despacio de eso. Ya le dijo algo por lo menos. Y luego conversan. Bueno, ¿y por qué te sientes disgustada? Porque siento que cada vez tenemos más menos tiempo para nosotros y siento que tu única prioridad parece ser el trabajo, por decir algo. Entonces, fíjate ahí qué está haciendo ella. Está construyendo un futuro. En cambio, si ella se encierra en que no, que él adivine, él tendrá que saber, tendrá que saber, tendrá que saber. ataque cardíaco nunca supo. No, eso no puede ser. No juguemos a que nos adivinen. De tantos psicólogos, yo no soy psicólogo de profesión, pero ustedes saben que el sacerdote le toca hacer muchas labores parecidas a las del psicólogo. de tantos psicólogos con los que yo he hablado, incluyendo de mi familia. Tengo una tía psicopedagoga, tengo un hermano psicólogo, en fin, de tantos con los que he hablado, siempre que les pregunto cuál es la dificultad número uno en la pareja y en la familia, siempre me responden comunicación. La comunicación es vital, la comunicación es lo más importante. Y por eso yo les digo también a los papás, acostumbren a sus hijos y a sus hijas a que le den palabras a sus emociones. Esa es una recomendación ya práctica para quienes están tomando apuntes como esta señora que tiene rostro de persona muy juiciosa. Escriba usted esa frase. La frase es la frase es, ¿cuál? ¿Cuál fue la que dijimos? Acostumbren a sus hijos a que le den palabras a sus emociones. Pero eso hay que empezarlo antes de la adolescencia. Ojalá, porque normalmente la adolescencia trae un cierto silencio, que es silencio de perplejidad, que es silencio de reflexión, que es silencio de inseguridad. Es normal que haya una cierta introversión en la época de la adolescencia. Entonces, antes de la adolescencia es muy importante que los que son papás o los que somos educadores enseñemos a los hijos, a los alumnos, a las niñas, a los chicos, a dar palabras a sus emociones. No reciban como respuesta. ¿Y cómo estás? Mal. ¿Y por qué mal? Oh, porque mal, todo mal. No hay que llevar a la persona a que pueda darle palabras a las emociones. Una cosa es, me siento mal porque me siento enfermo. Me siento mal porque estoy cansado. Me siento mal porque me están maltratando en el colegio. El terrible bullying que es una epidemia en todas partes. Entonces, ¿qué pasa? que si usted oye a su hija que dice, "¿Y cómo estás, hija? Como mal." No quiero hablar, mamá. No, tranquila, dejemos así. Por el momento deja así, pero tienes que volver. Hija, yo espero que te sientas mejor ahora. Ahora sí, cuéntame qué es lo que te ha pasado. No dejes nunca como respuesta. No, mamá, no quiero hablar de eso. No, no admitan eso como respuesta. Sobre todo antes de la adolescencia hay que crear la costumbre de darle palabras a las emociones. Me siento mal. Mal puede ser enfermo. Mal puede ser no entiendo nada en las clases. Mal puede ser me están maltratando. Mal puede ser hay un profesor que me humilla. Mal puede ser estoy sufriendo acoso sexual. Mal puede ser una montaña de cosas. Entonces, no reciban como respuesta, simplemente está mal, porque aquí se une lo que dijimos en el primer punto, es decir, ah, bueno, ya le pasará. Yo la mayoría de los papás que conozco y también algunas mamás cuando el hijo les dice, "Papá, no quiero hablar de eso." "Ah, bueno, está bien." Y ya se desentienden. Papás, no hagan eso. Mamás, no hagan eso. Usted no sabe lo que puede estar sucediendo ahí. Repito, entonces hay que acostumbrar a las personas a que den palabras a sus emociones, especialmente las emociones negativas, pero también las positivas. ¿Cómo estás? Feliz, qué te tiene feliz. Eso tiene que ver con algunas de las sugerencias que vamos a dar después. la necesidad de conocer mejor el mapa de la otra persona. Mira, cada persona es como un país, es un continente, es un mundo entero y es hermoso. Yo espero que te que te guste hacerlo. Es hermoso entrar a conocer realmente la otra persona, qué le alegra, qué le preocupa, pero hay que conocerla. Entonces, tercer error que cometemos, ponemos a la gente a que nos adivine. Es muy mala idea. Hay un equilibrio muy difícil de guardar a veces en la pareja, porque a veces suele suceder del lado de la mujer, pero pasa también con el hombre. Vamos a dar el ejemplo por el lado del hombre. Esos hombres inseguros que se vuelven celosos y que entonces empiezan a hacerle exigencias. Últimamente me he encontrado con una cantidad de hombres que le ponen condiciones a su novia o a su esposa, pero ya desde novia empiezan. Si vamos a ser novios, tienes que darme todas tus contraseñas. Entonces tiene que tener todas las contraseñas de ellas. Normalmente él no las da, pero sí las exige. Entonces ahí empieza una injusticia, una cosa fea. Tienes que darme todas tus contraseñas. Yo tengo que ver quién te escribe, con quién estás, a qué hora saliste. Un control, una cosa, una cosa terrible. Entonces, ¿qué pasa? que casi siempre cuanto más tratamos de asfixiar y de controlar a la otra persona, más se cierra la otra persona. Por eso esto tiene que ser como un pacto entre los dos. Tiene que ser como un pacto. Yo voy a expresarme para que no tengas que adivinarme y tú vas a tener el derecho de entrar en mi vida, pero yo voy a expresarme con sinceridad y tú vas a entrar con respeto. Ese es el pacto. Escriba esa frase que le conviene. Eso se llama el pacto. El pacto. El pacto que sostiene el amor. Humanamente hablando. Luego vamos a mencionar el precioso papel que tiene Jesucristo nuestro Señor en esta vida de familia. Pero humanamente hablando, el pacto es ese. Yo te voy a hablar con sinceridad y tú me vas a preguntar con respeto. Si ves el pacto como es, es de lado y lado. Entonces, si él deja ese espíritu de acoso y de asfixiarla y la contraseña y ¿dónde estaba? Usted dijo que me iba a llamar a las 6:15, ya son las 6:16. ¿Qué pasó? Entonces, ese acoso, esa asfixia, lo único que produce es el efecto contrario. Entonces, la persona más se cierra y más se asusta. Entonces, el pacto, ojo con el pacto, que esto les va a servir mucho. Acuérdese que estamos aquí en un encuentro muy práctico. Esto no es mucha teoría, esto es práctica. Entonces, el pacto, ¿cuál es? Yo voy a hablarte con sinceridad y tú vas a preguntarme con respeto. Y esto vale para todo. Acostumbren a sus hijos a que es así, a que el hijo pueda hablar con sinceridad. Pero el hecho de que tu hijo sea un ser humano pequeño, probablemente ya con sobrepeso, pero pequeño, el hecho el hecho el hecho de que tu hijo sea un ser humano pequeño no significa que haya que respetarlo. Hay no significa que haya que respetarlo. Tú tienes tus amigos. Tu hijo que tiene 9 años tiene sus amigos. Tus amigos son muy importantes. Los amigos de él a los 8, a los 9 años son muy importantes para él. Entonces, cuando vayas a hablar de los amiguitos de tu hijo, que son amiguitos que tienen 8, 9 años, habla con respeto de ellos, porque son los amigos de tu hijo. O sea, no porque es un ser humano pequeño, su vida es juego o su vida es un juego. Para el niño eso es serio. Yo he conocido varios casos por aquello de las misiones en otros países. Yo he conocido algunos casos, he conocido algunos casos de familias que han tenido que migrar, por ejemplo, Estados Unidos. Es un caso muy típico. Yo conocí el caso de una muchacha que tenía 11 años, 11, 12 por ahí estaba. Cuando la familia se fue de mi país, de Colombia para Estados Unidos, se fue y la niña esta entró en una crisis seria. ¿Y por qué? por sus amigas, sus amiguitas que tenía en el colegio y a veces los papás no toman eso en serio. Ah, ya conseguirá otras amigas aquí. Entonces, muchas veces no tomaron en serio el dolor, incluso el proceso de duelo. Oye, lo que te estoy diciendo. Una niña de 11 años que tenía que hacer un proceso de duelo porque ella sabía que no iba a volver a ver y efectivamente no volvió a ver casi nunca algunas de sus amiguitas. Entonces, ¿por qué tomamos la vida de los niños como si fuera un juego? Cuando una niña tiene sus amigas, sus amigas son importantes para ella. Hasta cierto punto son su mundo. A veces se cuentan sus secretos y sus cosas que hasta se les va la mano en la confianza que depositan unas en otras. Entonces, hay que tener mucho respeto con eso. Todo esto tiene que ver con el pacto. El pacto, humanamente hablando, el pacto de la vida en comunidad es ese. Yo te responderé con sinceridad y tú me preguntarás con respeto. Este pacto vale para muchas otras cosas. Veo también unas religiosas aquí. Yo mismo soy de comunidad religiosa. En la vida de comunidad necesitamos eso mismo, porque también en la vida de comunidad, ¿cierto? Como en una familia está el peligro de que uno se empieza a aislar, aislar, aislar y eso hace mucho daño. Entonces también la vida de una religiosa, de un religioso, tiene que tener este pacto. Yo hablaré con sinceridad, tú me preguntarás con respeto. Bueno, vamos con el cuarto error para terminar esta primera parte. Cuarto error. El cuarto error yo lo llamo no cambiar la foto. ¿Qué es eso de no cambiar la foto? Yo estoy pensando en mi hermosa sobrinita que yo quiero mucho, que hace poco, en diciembre pasado, se volvió mayor de edad. Claro, ya es toda una mujercita. Entonces, ¿qué pasa? que ella tenía lo que en Colombia se llama tarjeta de identidad, que es esta especie de documento para identificar a los menores de edad. Pero la tarjeta de identidad luego la renueva y la foto cambia y luego la vuelve a renovar y la foto cambia y luego recibe su cédula que ya tiene pues su cara de mujer y la foto cambia. La foto cambia. Ojo con esa frase, la foto cambia. La gente cambia. A veces nosotros nos quedamos con la foto vieja y ese es un error muy grave, sobre todo que a veces la foto vieja es la foto más fea, la peor foto. Por ejemplo, por ejemplo, hubo una vez, una vez que el esposo dijo que estaba trabajando hasta tarde, que tenía cosas urgentes y ahí sí, como dice la canción, pero eso es mentira. Resulta que era mentira. Estaba empezando una relación ahí y la pantalla era, "Tengo mucho trabajo." Eso produce dolor, decepción, discusión, violencia, herida. Fueron a un retiro espiritual, estuvieron en un congreso de matrimonios, hicieron oración. Eso vino un padre maravilloso que hizo oración por ellos de sanación. Ese hombre rompe en llanto, abraza a su esposa y le dice, "Mira, perdóname. Yo nunca tuve conciencia de todo lo que estuve a punto de perder. perdóname. Y ella rompe en llanto y entonces lo abraza y le dice, "Claro que sí, mi amor. Este es un nuevo comienzo. Y mejor dicho, eso juntan abrazos, lágrimas, pañuelos faciales, todo. Qué linda historia. Ay, qué bonito se veían abrazaditos, reconciliados. Pero resulta que a veces no cambiamos la foto. A veces no cambiamos la foto. Entonces, después de eso, cualquier problema, cualquier duda, cualquier momento de discusión, ella vuelve y saca la foto. No será que estás trabajando mucho otra vez, ¿no? vuelve la foto y ya eso se habló, ya eso se lloró, eso tuvo mucha lágrima y mucho moco. Entonces, cuidado con eso de no cambiar la foto. Lo mismo con los hijos. Mire, hay papás que le han causado daño casi irreparable a sus hijos por eso, porque el hijo era un irresponsable, porque la hija era una irresponsable. A veces pasa esto, mire esta historia que es de la vida real. una muchacha que resulta que en el bachillerato tuvo profesores muy muy regulares en el área de matemáticas y hay muchas mujeres a las que se les dificulta la matemática, quizás en promedio más que los hombres, quizás eso cambia. Entonces le a ella le costaba trabajo la matemática y le ponen unos profesores que realmente no estaban a la altura, que no tenían tampoco mucha capacidad de motivación. Entonces esta muchacha realmente siempre tuvo resultados malos, mediocres, regulares, mediocres, malos, siempre estuvo ahí como en el borde. El papá con una gran formación científica ve los pésimos resultados de la hija y entonces forma una foto. La foto es, ella no es tan inteligente, ella es mediocre, es la foto que él se formó. Entonces tiene la idea que la otra hija, porque tenían tres hijas, no hubo varones ahí, la otra hija que sí era buena en matemáticas, esa sí es la inteligente. Entonces, fíjate que les ponemos rótulo a las personas y nos quedamos con una foto. Entonces, en la mente de ese hombre que tenía tres niñas, la mayor era la bruta, la del medio era la inteligente y la última era la astuta, la llamaba él. Y la astuta es porque sabía negociar, sacarle chiste a la cosa, no sé qué. No era buena, pero sabía, ¿no? Como era astuta. Entonces, para él sus hijas, él formó esas fotos cuando la mayor tenía 16 años, la del medio tenía 13 y la otra tenía 10. Y se quedó con esa foto. ¿Qué quiere decir eso? Que los años pasan y es como si ese hombre tuviera un lente. A ver, ¿quién me va a hablar? Papi, quiero hablar contigo. Perdón, un momento, un momento, un momento, momento. Me pongo aquí el lente. Va a hablar quién. Ah, la bruta. A ver, ahora sí. Tú en la mira a través del lente de es la bruta. Eso hace un daño brutal. Terrible. La manera como nos acostumbramos a mirar a las personas hace un daño terrible porque esa foto se convierte como en una prisión. Es como si tú cada vez que la otra persona te va a hablar, tú le echaras una reja, una cadena, no sé cómo decirte, como si tú la encadenaras a su pasado por un error que cometió por un periodo mal en su vida. Eso es muy peligroso. Yo he conocido casos de familias donde alguno ha tenido un mal desempeño económico, o sea, una quiebra. Y entonces la idea que hay es este es el perdedor porque tuvo una quiebra. Dios santo, cuánta gente ha tenido una quiebra. Y muchos de los que hoy consideramos ricos han tenido momentos muy malos. Entonces, cuidado con las fotos porque son errores muy graves y uno no se da cuenta de eso. Papi, quisiera pedirte ayuda para comprar un carro. Perdón, estoy hablando con la bruta o con la inteligente? con la inteligente, claro, hijita, con mucho gusto. Con la bruta, no. Yo creo que mejor no. Entonces, fíjate cómo condicionamos y encerramos a las personas en una prisión mental. La verdad es que si nosotros aprendemos a mirar a las personas de otro modo, obtenemos también lo mejor de ellas y se sienten más libres con nosotros. Y aquí yo sí tengo que mencionar a Jesucristo porque él es el primero que da testimonio de eso. Y te voy a dar dos ejemplos de la Biblia que muestran cómo Cristo era capaz de vencer ese lente de que ahora estoy hablando con el miserable, allí estoy hablando con el pecador, aquí estoy hablando con el fracasado. No, ese no es Cristo. Parece que Cristo al revés nos mira con unos lentes preciosos. Apenas empezaban a tratarse nuestro Señor Jesucristo y Simón Pedro, el pescador de Galilea. ¿Y qué le dice Jesucristo? Tú vas a ser qué pescadores. Pescador de hombres. ¿Quién era Pedro en ese momento? Un pescador más en Galilea. Pero ya Jesús ya le veía el potencial, ya veía la posibilidad, ya veía más allá. aunque un día fuera a traicionarlo. Y seguro que Jesús podía sentir o o presentir que iba a llegar esa traición. Pero Jesús no define a Pedro como el traidor. Pedro, ¿quién es Pedro? Es el pescador de hombres. Pedro es la roca. Si tú miras las maneras como Cristo le habla a Pedro, es siempre sacando lo mejor de él. Qué hermoso que así aprendan a hablarse las parejas. Cuando tú mires a esa mujer que es tu novia, que es tu esposa, cuando tú la mires, mírala buscando en ella esa hermosura, ese potencial, esos dones que ella tiene. Lejos de toda envidia que a veces se nos mete a los varones por aquello de estar compitiendo con la mujer, lejos de toda envidia, mira en ella su potencial, cómo ella puede crecer. Y piensa tú también, mujer, sobre ese hombre de esa manera. Y piensa al ver a tu hijo, piensa no en qué se ha equivocado, simplemente en qué ha caído, en qué ha fracasado, sino cuál es el don que tiene. Sobre esto vamos a hablar en las sugerencias, que ya vamos a llegar a esa parte en unos minutos. Entonces, fíjate como Jesús en Pedro ya veía toda esa maravilla. A mí eso me parece tan bello, el bien que los papás pueden hacer con sus hijos, con sus hijas, pero mirándolas así, mírenlas así, piensen en el potencial que tienen y ayúdenles incluso a descubrir ese bien que tienen. Te aseguro que las relaciones de familia mejoran. Te aseguro que hay grandes bendiciones que se van a recibir. El otro pasaje que te quiero recordar de la Biblia está en Hechos de los Apóstoles, capítulo 9, donde se nos habla de la conversión de San Pablo. El Señor le habla a un hombre llamado Ananías. Ese fue el que bautizó a Pablo. Le habla a Ananías. Pablo llegó a Damasco, pero llegó ciego porque había tenido esa caída mientras iba de camino. ¿Y quién era Pablo? Un perseguidor. ¿Y a qué iba a Damasco? Iba a encadenar a los cristianos para llevarlos presos a Jerusalén. Era el enemigo número uno de la fe cristiana con cartas de autorización de los sumos sacerdotes en la ciudad santa. es decir, el peor enemigo. Y le dice el Señor a Ananías, "Ve a la casa de tal persona donde está Pablo." Y lo envía para que lo cure, porque Pablo estaba ciego, ¿no? Lo envía para que lo cure. Y Ananías le replica al Señor, ¿no? Ananías le dice, "Señor, yo he escuchado que ese hombre, ese tipo es terrible. Ese tipo mata, encadena, apresa, persigue y mira como le habla el Señor." Y era el Señor Jesucristo resucitado el que hablaba ahí. es un instrumento escogido. Fíjate que era prácticamente el peor, el peor tiempo para Pablo, donde estaba en lo peor de su pecado, de su soberbia, de su violencia. ¿Y cuál es el lenguaje que utiliza el Señor? dice, es un instrumento escogido. Entonces, yo me hago esta pregunta mirando, por ejemplo, a estos niños, niñas que están aquí, jovencitos, y también gente mayor, algunos ya bastante mayores, mucho, muy mayores, mirando, mirando a esta gente, yo digo, ¿de cuántos? Y de los que están allá, no se les olvide, por favor, la gente que está allá en la parte de arriba, ¿no? Que los veo así como tristes, porque no los menciono para nada. Mire cuánta gente de estos que están allá, mis amigos. Mire cuántos muchachos allá. Bendito sea Dios. De cuántos de ustedes, dirá el Señor, es un instrumento escogido. ¿Saben una cosa? Aquí, estoy seguro, hay instrumentos escogidos en este lugar. Aquí hay aquí estoy seguro, el Señor Jesucristo está hablándole al corazón a mucha gente. Y le voy a decir esto especialmente a mis amigos, muchachos y jóvenes. Si quizás estás sintiendo en tu corazón, oiga, yo podría ser misionero, yo podría ser sacerdote, quizás sí, quizás el Señor te está llamando. Entonces, fíjate que el lente a través del cual miramos a las personas determina muchas cosas, porque a veces miramos a las personas de ese modo. El peor error que he visto yo cometer un papá con las hijas es cuando intentan controlarlas y controlarlas. Es que esta historia es muy triste, pero la voy a contar para que aprendamos todos. Este es un papá. La mayor de sus hijos e hijas, la mayor de su descendencia era una mujer. Y este hombre mujeriego, además, obsesivo con controlar a la hija. Cuando un día la hija se va a una fiesta y llega tarde, el papá empieza a insultarla y lo más suave que le dijo es, "Usted se ha portado como una cualquiera." A una muchachita que en ese momento yo creo que ni entendía ese lenguaje. Ver a una mujer a través de ese lente hace un daño brutal. ¿Por qué? Porque en la medida en que las personas se sienten destruidas por una opinión tan autorizada como es la opinión del papá, la persona se queda sin recursos. Podemos decir que a veces volvemos a las personas lo que dicen nuestras palabras. Cuidado con eso. Tenga la gentileza de escribir. Usted que es de las pocas que escribe aquí, escriba eso. A veces volvemos a las personas lo que dicen nuestras palabras. Por eso es muy importante aprender a tratarnos con ese cariño dentro de la familia, porque en la medida en que vas tratando con cariño, con dulzura, con el elogio apropiado a esa persona, a ese hijo, a esa hija, ese papá, esa mamá, tú vas volviendo a las personas lo que dicen tus palabras. Fíjate que Jesús le dijo a Pedro, "¿Serás pescador de hombres?" No lo era. No lo era. Pero Cristo lo fue volviendo con el poder de su palabra. Nosotros no tenemos ese mismo poder, pero ciertamente Cristo vive en nosotros y podemos hacer un gran bien. El quinto y último punto que no vamos a desarrollar mucho ahora es darle o demasiada importancia o demasiado poca importancia al aspecto de la intimidad y la sexualidad. Esos son errores. A mí me aterra que muchas crisis de pareja las quieren resolver solamente con sexo. La sexualidad tiene su lugar dentro de la familia y dentro de la pareja. Por supuesto. Por supuesto que la familia está sellada por esa clase de amor. Pero no pensemos que las soluciones empiezan por ahí. No es la tecnología sexual lo que va a rescatar tu matrimonio. No es la tecnología, no es la pericia sexual lo que va a rescatar tu matrimonio y lamentablemente eso se está difundiendo mucho. Y entonces hay personas que consideran que si se eleva el nivel de respuesta y de potencia sexual quedó arreglado todo. Y muchas veces lo que las otras personas están necesitando, especialmente sucede del lado de la mujer, es más cariño, más romance, más atención, más detalles, más amor. No me des únicamente sexo a otro nivel, un nivel potente. Eso puede tener alguna importancia, seguro que sí, pero lo más importante no suele ser eso. Entonces, es un error que se comete. ¿Y por qué lo menciono aquí? Porque lamentablemente los medios de comunicación nos presentan con frecuencia lo máximo de la vida de pareja en la vida íntima. Es solo un factor. Si ustedes me preguntan a mí, lo que yo he visto desde mi propia familia, papá y mamá, es que el tiempo compartido en comunicación es infinitamente más importante, porque pasan los años y las otras dimensiones se van perdiendo o van declinando por la misma naturaleza. El mismo apetito tal vez va declinando, es natural. Entonces, ¿qué? Vamos a llenarnos aquí de pastillas para volver a tener 18 años. Caray, no. Muchas veces la misma vida lo que te va llevando es a saber compartir más el tiempo. Mi madre murió hace 8 años y lo que yo puedo decir entre tantas cosas lindas que yo puedo decir de mi mamita es que sin la menor duda, sin la menor duda, era la mejor amiga y la mejor interlocutora de mi papá. Como bien decía mi hermano mayor, a ellos, papá y mamá, nunca se les acababa el tema. Nunca se les acababa el tema. Esto es vital, hermanos. Esto es vital. La comunicación es mucho más importante. Eso por más pastillas que usted se meta, le aseguro que su tiempo de intimidad y de respuesta potente será unos minutos. Y resulta que lo fundamental está en las horas y los días y usted no va a durar horas y días. Así que a veces descuidamos lo más importante, por eso advierto sobre ese error. Y a veces hay jóvenes que tienen esa idea, incluso hay jóvenes que seducen a las jovencitas, también a las jovencitas panameñas la seducen con esa idea, la idea de que si funcionamos bien sexualmente, funcionamos bien como pareja, funcionamos bien como familia y funcionamos bien en el asilo de ancianos. Entonces le meten esa idea a la muchachita. ¿Para qué? Para que ella caiga. Para que ella piense, "Tengo que demostrarle a él que yo sí funciono bien en el sexo para que se vea que sí funciono bien como pareja, si funciono bien como mamá, como esposa y si funcionaré bien en el asilo." Señoras y señores, es un gran error. Bueno, terminemos, hermanos, esta predicación. Terminemos esta predicación entonces con algunas sugerencias. Ya hemos señalado errores, errores que conviene evitar. Todos tenemos que aprender. Todos. Si usted ha descubierto cosas que está haciendo un poco mal o muy mal, yo le pido un favor. No se dedique ahora a castigarse y a flagelarse. No haga eso. No es útil. Simplemente recuerde, la mayor parte de los errores uno los comete por ignorancia. Y esa es la bendición que nos ha traído nuestra parroquia. Y yo estoy muy feliz de la concurrencia y espero que mañana pueda venir más gente todavía. Esto es muy hermoso, esto es muy importante porque estas son las lecciones de vida. Esto es lo que uno necesita para la vida como pareja, como familia. sugerencias. Las sugerencias van a ser seis para que le ganen a los errores que eran cinco. Primera sugerencia, parece obvia, pero a veces uno tiene que aprender lo obvio. Primera sugerencia, tu familia merece tiempo. Tu pareja merece tiempo. Tu hija merece tiempo. Tu hijo merece tiempo. Y te digo otra cosa para que la escribas ahí. Óyemela bien, por favor. Nada puede reemplazar el tiempo. Nada. Una tentación muy grande, sobre todo las familias que tienen más o menos algunos ingresos económicos. es querer reemplazar el tiempo con cosas. Entonces, durante el año casi no me vieron mis hijos, pero llega Navidad, aquí tienes el iPhone de última generación, aquí tienes la Xbox, aquí tienes el plan de datos. Eso sí, no te comuniques conmigo que vivo muy ocupado. El tiempo no se reemplaza con nada. Como ustedes se habrán dado cuenta en este momento, los que no me conocían, yo tengo una especial predilección por nuestra gente joven. Tengo un amor que no viene de mí, no es simpatía. De hecho, la mayor parte de los jóvenes me caen mal. No, tampoco una un amor que viene de Cristo, un amor que viene de Cristo hacia nuestra juventud. Y yo les digo una cosa, por ese amor que Cristo me ha dado hacia nuestros muchachos, a mí me duele mucho recordar cuál es el reproche principal de los jóvenes. Lo sintetizó muy bien un chico en un diálogo de familia en que estábamos. una terapia de familia. Y el chico le suelta esta frase al papá, "¿Y tú dónde estabas cuando yo?" Y le hace la lista. ¿Cuándo es dónde estabas tú cuando yo en ese partido de béisbol tuve un esguince terrible? lloraba de dolor, me desmayé de dolor y tuvo que llevarme el papá de un amigo al hospital porque tú no estabas. Y tú cuando es, ¿dónde estabas? ¿Dónde estabas? Cuando yo quería preguntarte cuál es el mejor momento para tomarle la mano, o para darle un beso a la chica que me gusta y yo tuve que aprenderlo por internet. ¿Y tú dónde estabas cuando yo ve qué es ese reclamo? tiempo. Entonces, la primera y la básica sugerencia que yo te tengo que dar es tiempo. Dale tiempo. Ojo, tiempo a cada uno. Tiempo a cada uno. Entonces, con la pareja, por ejemplo, con tu esposa, tiempo. Se necesita un tiempo para la pareja. Tienen que tener sus momentos de conversación, de encuentro, de diálogo, de romance, de ternura. Eso no puede acabarse con el matrimonio. Cuidado con esas parejas que solo hablan de problemas. Ya toca pagar el impuesto, ¿no? Pero no se te olvide que hay que pagar la electricidad. Cuidado con que hace falta la cuota del carro. Bueno, pasemos a otro tema. Bueno, el otro tema como en los noticieros y pasando a otro tema. Es importante que recordemos que hay problemas con la hija mayor. Atención con el muchacho del medio, lo noto un poco inseguro. Me dijo que no se sentía claro en su identidad sexual. Atención con el menor. El menor está en este momento perdiendo el año. Entonces conversan, pero conversan problemas y problemas, problemas de casa, problemas de plata, problemas de hijos, todo eso es importante, pero es que un momentico, ese hombre con el que te casaste no tiene por apellido resuelve problemas. Esa mujer con la que te casaste no se llama la que todo puede. Entonces, sí hay que darle tiempo a los problemas y hay que hablar de todas estas situaciones preocupantes de familia, pero ustedes también necesitan un tiempo para verse y decirse también cosas bonitas. Dígale cosas bonitas a su esposa. Por ejemplo, ¿qué, padre? Dígale, por ejemplo, yo pensé que tú ibas a envejecer más rápido y no. Bueno, esa no sirve mucho. Esa esa no está tan buena. Pero es que yo no tengo, o sea, entiéndame, yo no tengo creatividad para eso. Eso le toca a ustedes con tal de que no hagan como un amigo mío, ¿no? Que le dice a Sucena, "Cuando nos casamos tú pesabas 52 kg, ahora pesa 72. Hay 20 kg con los que no estoy legalmente casado. Y eso lo dice él como si él fuera ah, como si a él no le hubiera pasado nada. Hermanos, tiempo, de verdad se necesita tiempo. Y mire una cosa muy linda que nos enseña el Papa Francisco, porque lo ha repetido varias veces, la importancia de darle tiempo a los que parecen menos importantes en la casa. Que no se nos olviden los enfermos, que no se nos olviden los discapacitados, que no se nos olviden los adultos mayores. A veces, mis amados jóvenes, son terriblemente egoístas. Todo hay que decirlo. Y hay que preguntarle a los muchachos, ¿tú tienes tu abuelita viva? Así está así como un poquito, no sé, como trastornada, como loca, a veces no se acuerda de nada, pero sí, ahí la tengo. Y tú la visitas, ¿no? La verdad me da pereza, ¿eh? O sea, lo del tiempo es para todos. Es para todos. Todos tenemos que darnos tiempo unos a otros. Y el Papa Francisco nos recuerda, no se les olviden los mayores, no se les olviden los discapacitados, no se les olviden los enfermos, no se les olviden los que han tenido un fracaso. En otro país me pasó una cosa que me conmovió mucho. Esta es una mujer que se casó, se casó en contra de la opinión del papá y de la mamá. Ella estaba obnubilada completamente. Ese es el hombre de mi vida. Yo me caso. Yo me caso. Yo me caso. Me caso. Así me muera de eso. Yo me caso. Le fue mal. Pero mal no es palabra. Muy mal. O sea, le fue requéquete, réquete mal. Después de 2 años y medio de sufrimiento, de humillación, no hubo hijos. Humillada, derrotada, se separa, vuelve a la casa. Imagínate lo que es eso, volver a la casa, a la misma casa donde está el papá que le dijo, "Mire, hija, créame, ese hombre no es para usted." La misma casa donde está esa mamá que le dijo, "Por amor de Dios, no vaya a hacer eso." Y le toca volver a esa casa. Claro, ella vuelve derrotada, acomplejada, triste y empieza a presentar un síntoma que es muy común en estos casos. La persona se aísla en parte por vergüenza, porque tiene que cargar la culpa de que soy una fracasada y soy una fracasada después de que me advirtieron que iba a fracasar. Es muy duro. Entonces, fíjate que esas personas, esas personitas existen. Un día, Dios no lo quiera, yo no deseo eso para nadie, pero un día puede pasar en tu familia también. Puede ser una hermana, una prima, puede ser un hermano. También los hombres sufren en las separaciones y es muy común, sin darnos cuenta, es muy común aislar a la persona. Por un lado, ella misma se aísla y por otro lado, nosotros la aislamos. Entonces, primera sugerencia, tiempo. Y el tiempo es para todos también. Entonces, nos salieron cuatro grupos de personas de especial atención. El adulto mayor, el enfermo, sobre todo los que tienen limitaciones de movilidad por su enfermedad o los que tienen limitaciones mentales. El adulto mayor, el enfermo. ¿Quién más dijimos? el discapacitado física o mentalmente y el fracasado. Esas personas también merecen tiempo. Esa chica, por ejemplo, relativamente joven, de hecho, esa mujer joven necesitaba que alguien se sentara a hablar con ella, pero no a volver a hablar de lo mismo, porque ese es el problema, que a veces al enfermo de cáncer, de lo único que le hablamos es de cáncer. Entonces, eso enferma más a la persona, una persona enferma de cáncer y llegas tú allá y le dices, "Bueno, ¿y qué más de tu cáncer?" No, pues diagnóstico está complicado. Ah, bueno, porque ya hubo una vecina que se murió de un cáncer terrible, terrible. Entonces, el cáncer se vuelve en el único tema de conversación con el enfermo de cáncer. Y el dinero se vuelve el único tema de conversación con la que tuvo o el que tuvo una quiebra. Y otra vez vuelven y abren la herida. Tú has visto cuando uno se raspaba y le salía una costra, ¿no? Y qué fastidio cuando uno le arranca la costra y otra vez bota sangre y otra vez le arranca la costra. Y a veces no sabemos acompañar con caridad y con respeto a la pobre gente. Hay que tener caridad por Dios. Hay que saber estar cerca de la persona. Ella no necesita que todo el tiempo le hablen. Como pasó, le pasó un amigo mío, lo llamaban Juancho el imprudente, llegó por allá una casa donde se les había muerto el papá. estaban en pleno duelo, o sea, llevaban 15 días después del funeral. Y este hombre, el imprudente, llega allá, no sabía de qué hablar, finalmente saca esta perla. Ajá. ¿Y qué han sabido del difunto? Entonces, importante, por favor, muy importante. El consejo fundamental, ¿cuál es? ¿Cuál es? Digan duro que hay gente que está entrando ahorita para la adoración. Hombre, que entró el padre Saúl. Por favor, digan cuál es el consejo primero. Mírelo allá. Salúdelo. Ahí está. Eso. Ahí está. Yo pensé que usted lo querían y lo iban a aplaudir, padre. Nada. Entonces, lo primero es, necesitamos tiempo. ¿Cómo se cuida la familia? Dando tiempo. ¿Cómo se cuidan la mayor parte de los problemas, más del 90% de los problemas de los jóvenes, cómo se evitan? Tiempo, tiempo y tiempo. Segunda sugerencia. Hazte preguntas. Fíjate lo que cómo está redactado, ¿no? Hazte preguntas. No es solamente haz preguntas a la otra persona. Hazte preguntas. ¿Qué queremos decir con hazte preguntas? Que a veces no conocemos a las personas que tenemos cerca, no las conocemos. Y como no las conocemos, las imaginamos, las suponemos y nos equivocamos. Hazte preguntas. Entonces, hazte preguntas. Es, por ejemplo, mire, aquí tengo una pequeña lista. Hazte preguntas. ¿Cuál es la alegría de esta persona? ¿Cuál es su preocupación? ¿Qué significa éxito para él o para ella? ¿Qué le aumenta o le pone en riesgo su autoestima? Esas preguntas son importantes. ¿Por qué te digo hazte preguntas y no solamente haz preguntas? Porque en la medida en que tú te vas haciendo esas preguntas, tú vas descubriendo tu propia ignorancia. Y es muy importante descubrir la propia ignorancia porque de ahí viene la humildad y porque de la humildad viene el respeto. Hay que reconocer una cosa, la gran mayoría de las mujeres nos conocen mejor a los varones que nosotros a ellas. Eso es eso es un hecho comprobado en muchas partes del mundo. O sea, que este ejercicio vale especialmente para nosotros los hombres. A mí me aterra cuando a veces le piden a uno una consejería de pareja, alguna cosa, y uno habla con el varón, uno habla con el hombre y le pregunta, ¿usted cómo la ve a ella? No sé, la veo como angustiada, como preocupada. ¿Y qué cree usted que puede preocuparla a ella? Eso sí, yo no sé. Y de una vez viene la frase, las mujeres son tan complicadas que eso uno no sabe. La verdad es que quizás puede haber una complejidad mayor en el mundo emocional femenino, pero salirse uno irresponsablemente con la frase son muy complicadas y punto. No trata de entender un poco más eso. ¿Qué le puede preocupar? ¿Qué le puede alegrar? ¿Qué le puede entristecer? Pero pregúntatelo tú primero adentro, porque cuando tú te lo preguntas adentro y cuando te das cuenta que no tienes muchas respuestas adentro, llegas a la humildad natural, no una humildad fingida, sino una humildad natural. Y esa humildad natural es la que produce el respeto. Y ese respeto es el que hace que te acerques como Moisés a la zarza con los pies descalzos. Cada corazón humano es una zarza, una zarza donde arde el fuego de Dios. Hay una imagen de Dios en cada corazón humano y el fuego de Dios arde y quiere arder en cada corazón. A eso llamaban los medievales la centella divina, shintila, anime, la centella del alma. Hay un fuego que arde en cada corazón y por eso la única manera correcta de acercarse a cada corazón es como se acercó Moisés a la zarza con los pies descalzos. Y la única manera de llegar con los pies descalzos con respeto y con humildad, ¿cuál es? Reconociendo uno, hay muchas cosas que yo no conozco de esta persona. Entonces, esa segunda sugerencia es muy útil. Hazte preguntas, descubre cuántas cosas ignoras y descubre cómo hacer feliz a la persona. En el libro del Deuteronomio hay un texto precioso que me gusta recordar. Quienes me hayan oído en otras predicaciones ya saben de qué voy a hablar. Dice el libro del Deuteronomio, cuando un israelita se case, debe quedar libre de todo trabajo público durante un año para que aprenda a hacer feliz a su esposa. O sea, le pone al varón la tarea de aprender. Aprende cómo es ella, aprende que la hace feliz. Y como estamos hablando de pareja y de esposos, esto incluye todas las dimensiones. Fíjate cóo, por ejemplo, la sexualidad en la Biblia no está centrada en el varón. No es a ver cómo yo me gozo a esta mujer, está yo me la gozo. No, esa no es la sexualidad en la Biblia. En la Biblia la sexualidad es aprende qué le hace feliz a ella para que me vengan a decir a mí ahora que la Biblia es machista. Caray, si la Biblia es algo, si fuera algo sería feminista si fuera algo. Pero realmente la Biblia es palabra de Dios para el hombre y para la mujer. Entonces, hazte preguntas. Hazte preguntas. Aprende a conocer cuáles son sus temores, cuáles son sus alegrías, cuáles son sus esperanzas. Lo mismo con los hijos. Es importante. Tercera sugerencia. Tercera sugerencia importantísima. Estamos hablando entre cristianos, católicos, creyentes. Parece también obvia. Haz oración. Me aterra pensar que muchos novios nunca oran por sus novias. Me aterra a pensar que muchas esposas dan por descontada la oración por sus esposos. Haz oración. Haz por cada uno de los miembros de tu familia. Haz una oración. Mira, lo más hermoso que trae la oración, ¿sabes qué es? que te va dando la mirada de Dios para esa persona. Tú empiezas a orar por tu hija y tú empiezas a verla a ella un poquito como Dios la mira. Tú empiezas a orar por tu hijo, tú empiezas a orar por tu papá, tú empiezas a orar incluso se dice por la suegra y empiezas a mirarla un poco de una manera distinta, porque también uno a veces se concentra solo en algunos aspectos. Entonces, hay que hacer oración y se nos olvida hacer oración. Y lo más hermoso de la oración dentro de la familia es que te va dando un poquito de la mirada y del corazón de Dios para esa personita. Y entonces ya tú te conviertes en un instrumento del amor de Dios para esa persona. Porque te voy a decir una cosa, por más que tú seas el superhéroe y el gran galán del cual está enamoradísima esa mujer, lo que ella más necesita no eres tú, es Dios. Humildad. Humildad, compadre, como dicen en México, humildad, compadre. Lo que ella más necesita no eres tú, es Dios. Y lo que él más necesita no eres tú. Ah, pero es que yo le conozco los gustos. Yo sé todo sobre él. Sé todo. Yo sé cuándo ronca, cuándo se está ahogando. Yo sé en qué momento hay que darle el codazo y entre qué costillas. Lo tengo conocido. Lo que más necesita tu esposo, escriba esa frase. Ustedes estaba escribiendo todo. Escriba esa frase. Lo que más necesita tu esposo no es a ti, sino a Dios. Eso significa que el gran papel dentro del matrimonio cristiano es ser un instrumento de Dios. Mire la hermosura de lo que es el matrimonio. Tú te vas a convertir, mujer, escúchame. Tú te vas a convertir en un instrumento precioso de Dios para la santificación, la sanación y santificación de ese hombre. Y él se va a convertir en un instrumento de santificación. No dije de martirio, dije de santificación para ti. Es una belleza. Entonces, la oración es clave y la gente no ora, no ora por la esposa, no. Ella ya sabe lo que tiene que hacer. La estás tratando como si fuera una empleada, un satélite que tiene que girar alrededor tuyo. No es una hija amada de Dios Padre. Es un templo del Espíritu Santo. Dios tiene un plan para ella. Dios tiene un plan para él y para cada uno de los hijos. Y cada uno es precioso en la presencia del Señor. Cada uno es precioso y así tenemos que mirarlos. Pero esa mirada no nos sale de la carne y de la sangre nos sale eso. Jesús le dijo a Pedro, eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre. Hay cosas que las tiene que revelar papá Dios. Cuarta sugerencia. Cuarta sugerencia. Fórmate. ¿De qué hablamos aquí, hombre? Yo esto lo predico en todas partes. Si tú eres abogado, ¿cuántas actualizaciones haces al año? Si tú eres ingeniero, ¿cuántas actualizaciones haces al año? en seminarios, congresos, paneles, no sé, tantas reuniones que hay para formarse. Un hermano mío va acercándose a los 60 años, trabaja para una empresa bastante grande, está trabajando en asuntos de biomedicina, de de bioingeniería y cosas de esas. Muy interesante el trabajo de él. nos comentaba, lo envían, lo llaman a un reciclaje, a que vaya dos semanas de preparación en Alemania o una semana, lo que sea, tiene que irse a Europa, prepárese, vuelva para acá a los 6 meses al año, vuelva, prepárese otra vez. ¿Por qué tomamos tan en serio nuestras carreras, nuestras profesiones, nuestros ahorros y no tomamos suficientemente en serio el ser papás, el ser esposos? ¿Por qué uno también necesita prepararse? Uno no sabe todo. Mira, esto que he estado comentando en esta predicación no es nada del otro mundo, pero mirando un poquito las caras de ustedes, pienso que algunas cosas fueron nuevas para algunas personas. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que todos podemos aprender, que todos estamos llamados a aprender. Entonces, busca buenas páginas de internet. especialmente buenos portales católicos, busca buena asesoría en temas de estos psicológicos y de psicología de familia y vamos a ¿qué? A formarnos. No todo se resuelve hablando con la vecina. Vecina, ¿qué hago con esto? Parece que mi hijo está consumiendo droga. ¿Usted qué cree que debo hacer? No todo lo sabe la vecina. No todo lo sabe la mamá. No todo se resuelve con una llamada telefónica. Incluso les digo con humildad, no todo lo sabe el sacerdote. Varias veces yo he tenido que remitir a las personas a que vayan a otros profesionales, especialmente en los temas delicados de las adicciones. Yo sé que el tema de la adicción no es un tema menor. Una adicción no es una cosa de juego. No es para tratarla fácilmente ni con dos o tres consejitos y tres ave Marías. Eso es muy duro, es complejo. Entonces, necesitamos, ¿qué? Necesitamos formarnos. Necesitamos formarnos. ¿Cuántos consejos van? Ah, bueno, sí están atentos todavía. Quinto consejo. Cuenten sus historias a sus hijos. Háblen a sus hijos de sus historias, de los recuerdos. Yo tengo todavía mi papá vivo en el momento de esta grabación. Solo Dios sabe cuánto tiempo nos lo deje. Mi querido papito está por cumplir 86 años de edad. Yo disfruto cada conversación con él y él cuenta sus historias también de la época dura, porque muchas veces nuestros papás han tenido que pasar por épocas muy duras. Hace poco en una conversación que tuvimos, él me decía, "Hubo un tiempo en el que tuve que pasar física hambre. ¿Tú crees que yo me siento avergonzado de mi papá porque me haya dicho eso? Más orgulloso me siento de él. Cuenten sus historias. Es un camino muy suave y muy bello para abrir la confianza, especialmente en los menores. Cuenten sus historias. Esa actitud es proactiva. Lo que decíamos al principio de esta charla. Y la última recomendación, señoras y señores, esto va llegando a su final. Última recomendación, evitemos dos extremos. imponernos en la vida de las personas o abandonarlas. Evitemos esos dos extremos. La gente te necesita. Tu esposa, tu esposo, tus papás, tus abuelos te necesitan. Entonces, tenemos que evitar dos extremos. Es un extremo es imponerse como que yo voy a dominar, a controlar, a vivirle la vida a la otra persona. No, pero evita también el otro extremo abandonarlo. No imponemos, pero tampoco abandonamos. Hay que encontrar el punto. El punto. Y en ese punto la persona se siente respetada, la persona se siente amada. Termino con un pensamiento bíblico, espiritual que me fascina. Así fue como trató Dios a la Virgen María. Fíjate cómo llega hasta la puerta de la voluntad de ella. Y es ella la que tiene que decir, "Hágase en mí según tu palabra." Dios no aplasta, no se impone, pero Dios tampoco lo abandona a ella, la abandona ella, ni abandona a su pueblo. Dios no impone, Dios no abandona. Dios ama, Dios respeta. Donde mejor se ve, María Santísima. Bendito sea el Señor. Demos gracias a Dios por nuestras familias y pidámosle que nosotros podamos dar un paso por la familia. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. [Música] [Música] [Aplausos] [Música] [Música] [Aplausos] [Música] [Aplausos] [Música] [Música] [Música]

Errores que cometemos con nuestras familias y cómo superarlos - Fray Nelson Medina

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