Transcript of The Cuban War and the Disaster of 1998
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[Música] Del esplendoroso imperio colonial transoceánico de antaño, España, entrados en la segunda mitad del siglo XIX, ya solo conservaba algunas islas pequeñitas e insignificantes del océano Pacífico, más Filipinas, Cuba y Puerto Rico. Cuba era muy apreciada por los españoles y durante la emancipación hispanoamericana de comienzos del siglo XIX había permanecido fiel a la corona. Con el destronamiento de Isabel II, un grupo de independentistas cubanos a Río Revuelto aprovechó la ocasión. Con el famoso grito de Viva Cuba libre estalló una revuelta en la localidad de Yara en 1868, guiada por Carlos Manuel de Céspedes. La mecha había prendido y la situación tardó años en reconducirse. Finalmente, gracias al espíritu conciliador del general Martínez Campos, en 1878 muchos insurgentes aceptaron la paz en el cuartel español de San Agustín de Zanjón. En 1895, los independentistas volvieron a la carga, capitaneados por José Martí. José Martí fue un poeta e intelectual que se puso al servicio de la causa independentista, fundando el Partido Revolucionario Cubano y cuyos versos sencillos servirían de letra años más tarde a la popular canción Guantanameras. [Música] Los cubanos bajo su liderazgo volvieron a gritar el viva Cuba libre, esta vez en Baire. El brote del 95 fue mucho más organizado. Los insurgentes se levantaron simultáneamente en más de 35 localidades. El gobierno de Canovas envió de nuevo al artífice de la paz de Zanjón, al general Martínez Campos, para sofocar las revueltas. Esta vez Martínez Campos se encontró con un juego que era ya incontrolable. Meses después, completamente desmoralizado por su incapacidad a la hora de resolver el conflicto, el general dimite y regresa a España. Le sustituirá Valeriano Wiler y Nicolau. Su gestión fue desastrosa. El gobierno de Sagasta, que toma la alternativa tras el asesinato de Canovas, destituye fulminantemente a Wiler y dicta un decreto de autonomía para Cuba y Puerto Rico. también consigue llegar a un acuerdo con los rebeldes filipinos que también se habían levantado en armas contra la metrópoli. La cosa parecía haberse arreglado y es entonces cuando la joven nación estadounidense une a la partida. El presidente McKinley ofrece comprar Cuba y Puerto Rico por una generosa cantidad. No era la primera vez. Otros presidentes ya lo habían intentado antes. La reina regente María Cristina y el gobierno ha de enfrentarse a una gran disyuntiva. Tenían la certeza de que los españoles jamás encajarían la venta que verían como una enorme traición. La pujante burguesía catalana tenía importantes negocios en las islas, nunca lo permitirían. La otra opción, la elegida, fue rechazar la oferta e ir a una más que probable guerra perdida de antemano. El gobierno yankee, en una evidente maniobra intimidatoria, envía un acorazado de segunda clase, el main a La Habana en enero de 1898, con la excusa de asegurar los intereses de los residentes estadounidenses en la isla. En febrero, el Main estáalla por los aires por una explosión en la sala de máquinas. Mueren 256 personas. Sin embargo, los oficiales se encuentran en tierra disfrutando de un baile de cortesía organizado por las autoridades españolas. Sin esperar el resultado de una investigación, la prensa sensacionalista del todopoderoso magnate de prensa, William Randolf Herst, se apresura a publicar un día después el siguiente titular: El barco de guerra main partido por la mitad por un artefacto infernal secreto del enemigo. Los Yankeis ya tenían su casus félic. La guerra empezó en abril. La flota estadounidense del Pacífico que fondeaba en Hong Kong se dirigió a Filipinas enfrentándose a la escuadra española en la batalla de cavite. Las fuerzas estaban equilibradas, pero los buques americanos eran más modernos, estaban mejor blindados y tenían mayor potencia de fuego. España sufriría una derrota humillante. El segundo acto de la derrota sería en el Atlántico. El almirante Cervera hubo de enfrentarse de nuevo en desigual combate a una escuadra americana muy superior. El resultado fue el mismo. La guerra había terminado y en París se firmó un tratado de paz. Se perdían las últimas posesiones de ultramar, Cuba, Puerto Rico y la isla de Wam. Filipinas fue entregada a los Estados Unidos por 20 millones de dólares. Al año siguiente, las islas Carolinas y las Marianas fueron vendidas a Alemania por 25 millones de pesetas. Aún así, España todavía conservaba sus posesiones africanas. ¿Qué consecuencias tuvo el desastre del 98? El desastre del 98 fue la gota que colmó el vaso de un proyecto de España agotado. El sistema canobista de turnos de la restauración, que consistía en que dos partidos se alternaban el poder, va a quedar muy tocado. Principalmente la gran consecuencia fue un revisionismo crítico del sistema llamado regeneracionismo. Brotará también el nacionalismo catalán y vasco con figuras como Prat de la Riba y Sabino Arana y nacería un movimiento literario conocido como generación del 98 con Pío Baroja, Azorín, Unamuno, Ballenclán y Antonio Machado, entre otros. Este movimiento va a reflexionar sobre los problemas de España y sus posibles soluciones. [Música]
The Cuban War and the Disaster of 1998
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