YouTube to Text Converter

Transcript of PERDONAR: un análisis en el contexto actual de la familia

Video Transcript:

Pongamos este momento en el corazón de Jesús con la oración que él nos enseñó. Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Siéntense, por favor. Hermanos queridos, ser rebelde hoy significa mirar a la Sagrada Familia. Mujeres rebeldes, las que dicen, "Más que cualquier cantante, más que cualquier actriz, más que cualquier celebridad, mis ojos están puestos en María. Muchacho rebelde, santamente rebelde, aquel que dice, "Más que cualquier actor, más que cualquier futbolista, más que cualquier político o más que cualquier celebridad, mis ojos están puestos en San José. Yo les quiero contar una cosa antes de entrar en nuestro precioso tema de perdonar, sanar y caminar. Yo les quiero contar algo importante y es que la familia no se empieza a construir el día que están entrando por esa nave central de la iglesia para casarse. La familia ni siquiera podemos decir que se empieza a construir. El día que tú le dices a esa chica que te gusta tanto, que es tan linda, que es tan dulce, tú le dices, "Yo quiero ser alguien especial para ti. yo tengo sentimientos hacia ti o como más tradicionalmente se dice, quiero que seas mi novia. No, ahí no empieza la familia. La familia empieza mucho antes. La familia empieza cuando tú probablemente todavía no conoces a la que será tu esposa. La familia empieza cuando tú todavía no conoces al que será tu esposo, pero desde ya tienes una idea, desde ya tienes un proyecto, desde ya tienes a Dios en tu corazón. Ahí empieza la familia. Hay un testimonio muy bonito que yo recuerdo de mi papá, de mi propio padre. Él nos comentaba muchas cosas de su propia adolescencia, de su propia juventud. Y una cosa muy linda que una vez le escuché linda, por la profundidad y el significado, es que él me hablaba de una novia, por lo menos una chica que le gustaba mucho cuando él era adolescente. Imagínate cuántos años hay que retroceder la película. Él era adolescente y le gustaba mucho una muchacha eh que indudablemente era pues muy agraciada, muy atractiva, muy dulce, muy alegre. Tenía muchas cosas que le gustaban mucho a mi papá y es normal, así nos hizo Dios para que a los hombres nos gusten las mujeres, a las mujeres les gusten los hombres. Entonces, él tenía mucho gusto hacia ella y empezaba a tratarla y ya empezaba como a mirarla. más como su pareja y estaba pensando seguramente en proponerle cosas lindas, pero estando en eso, él se hizo esta pregunta y esa pregunta yo quiero que la tengamos presente todos, sobre todo los más jovencitos, las más jovencitas. Yo quiero un hogar con esta niña, esta va a ser la mamá de mis hijos. Hermanos, yo quiero invitarlos antes de entrar de lleno a nuestro segundo tema, yo quiero invitarlos a que ustedes tomen la palabra hogar. Tomen esa palabra como un filtro. Ese es el filtro maravilloso. Si tú ves un hogar con ese chico, con ese muchacho, ese joven, como lo quieras llamar, si tú ves un hogar con él, no es simplemente me quiere mucho, es muy atractivo, eh, todas mis amigas lo aprueban porque ahora hay muchas chicas que buscan la aprobación de todo su combo de amigas antes de antes de comprometerse con algún muchacho. Todas mis amigas lo aprueban, me invita a lugares especiales, es muy detallista conmigo. Todos eso, todos esos rasgos van sumando puntos, pero no se vive de eso, hermanos. De eso no se vive. Que hoy te esté invitando a un restaurante costoso, que te traiga un regalo fino porque fue a otra parte del país o al extranjero. Eso agrada mucho, pero de eso no se vive. Se vive de conocer a una persona que tiene las capacidades de ser un hombre de casa, un hombre de familia, un hombre que va a ser tu esposo y que quiere estar a tu lado el resto de tu vida y sobre todo un hombre que quiere ser un buen papá. Esa es la característica. Chicas, perdónenme que hable quizás con demasiada franqueza. No pierdan tiempo con los muchachos que no son y que no van para ninguna parte esas relaciones. No pierdan tiempo con esas personas. No es necesario que gasten tiempo con esas personas. Y lo mismo ustedes, muchachos. No se dejen guiar únicamente por el aspecto físico. Tantas jovencitas son tan hermosas, están en la edad precisamente de gustar. Son lindas, tienen una piel preciosa, unos ojos expresivos, un cuerpo que indudablemente tiene impacto en tu corazón. De eso no se vive. De eso no se vive. Está bien que sea bonita. Te lo entiendo perfectamente. Así nos hizo Dios. Y está muy bien que te gusten las chicas y que te guste esa muchacha especial. Está bien, pero por favor hablen, comuníquense, conozcan, miren cómo es la persona, qué corazón tiene. Eso es lo que hay que mirar. Y para eso nos ayuda la Sagrada Familia. Por eso la predicación anterior que tuvimos. Pero una vez que tú te pones en la ruta de hacer una familia, hay que tener en cuenta que el camino, el camino de la familia no es un camino perfecto como esas caminos y como esas carreteras o dicen aquí esas pistas. De las cosas que a mí me agradan de del Perú es que tiene algunas pistas que son buenísimas, bien iluminadas, ni un solo hueco, todo en orden. Eso está muy bien. Sé que no es todo el Perú así, sé que hay dificultades de comunicación, pero hay unas vías, hay unas pistas que son realmente muy buenas. Pues quiero decirte que el camino de la familia no es solo pista perfecta, también hay momentos en que se acaba el asfalto, como pasa también en nuestros países, porque así también pasa en Colombia, que no se me disgusten los colombianos, pero yo creo que en promedio tiene mejores carreteras Perú que Colombia. Y cuando se acaba la pista, cuando se acaba el asfalto, entonces ahí viene el destapado que llamamos en mi país. Ahí ya toca en tierra y ahí la movilidad del carro se sacude bastante y ahí brinca y ahí uno se cansa y ahí le toca hacer ejercicio de cadera y eso es complicado. Y así también es el matrimonio. El que se vaya a casar no piense que todo va a ser un cuento de hadas. No piensen, por favor, que el matrimonio es una especie de noviazgo eterno, donde todo funciona, donde siempre nos entendemos, donde somos felices y comemos perdices. No, no es tan sencillo. Hay decepciones, hay cansancio, hay desilusión. Y por eso decía el Papa Francisco, por quien tenemos que orar pidiendo su eterno descanso. Por eso decía el Papa Francisco, "El que no sabe perdonar no sabe estar en familia." Y ahí llegamos al centro de nuestro tema, perdonar, sanar y caminar. Vamos a organizar nuestro tema de la siguiente manera, porque sobre esto del perdón, gracias a Dios, hemos podido predicar muchas veces. Permítanme que haga una autopropaganda. Ustedes se dan cuenta que esto se está filmando y como ya decía nuestro querido Lorenzo, pues resulta que esto se filma. ¿Para qué? Pues se filma para que después pueda servir a otras familias. Para eso hacemos estas grabaciones. Ustedes pueden encontrar estas predicaciones, las van a encontrar más adelante. Eso toma un tiempito. Las van a encontrar más adelante en mi canal de YouTube que se llama Fray Nelson en una sola palabra. Les invito con todo el amor. Es un canal que está para su servicio. Todo lo que está ahí es gratuito, absolutamente todo. De manera que es para ustedes, es para sus familias, es para sus hijos, es para sus amigos. Les invito, suscríbanse a ese canal y a tantos materiales buenos que se pueden encontrar en internet. Pero esto lo comento porque ya varias veces he podido hablar sobre el perdón y hoy quisiera abordar este tema mencionando los tres principales obstáculos para el perdón. Porque donde no hay perdón no hay familia, nos enseñaba el Papa Francisco. Donde no hay perdón no hay familia. Y cuando ha habido decepciones en una pareja, normalmente la decepción conduce a la separación y a la destrucción y a que empiecen los hijos a convertirse como en pelotitas de ping pong que van de una parte a otra. Y esto produce gran devastación en los corazones. Donde no hay perdón, no hay familia. Eso es bueno que lo escriban las personas que están escribiendo. Esta señora, por ejemplo, aquí me cae muy bien porque yo veo que ella escribe. Escribe poquito, pero escribe. Hay otros que no escriben tanto. Entonces, hay que poner esa frase, donde no hay perdón, no hay familia. Eso es muy importante. Pero hay obstáculos para el perdón y hay que vencer esos obstáculos para que pueda haber reconciliación y para que después de perdonar podamos sanar. y después de sanar podamos caminar. ¿Cuáles son los grandes obstáculos para el perdón? Bueno, uno podría decir que los grandes obstáculos son el dolor, el resentimiento, la soberbia. Eso es verdad. Pero yo voy a mencionar otro tipo de obstáculos. Ya verán de qué se trata. Hay un gran obstáculo para el perdón, que es la manipulación del propio dolor. Esa no se la esperaban. Manipulación del propio dolor. Es decir, tiene sus ventajas declararse víctima, tiene sus ventajas declararse parte ofendida. Cuando una persona se considera víctima, también se llena de derechos. Cuando una persona se considera víctima, también considera que eso le da como una especie de fuerza, le da como una especie de poder sobre la parte que ofendió. Y esto es muy delicado porque se convierte como en una carta que uno juega. Yo la llamo, es una expresión fuerte, pero yo la utilizo para que no se nos olvide, yo la llamo la carta podrida. ¿Qué es la carta podrida? La carta podrida es el recuerdo que tú conservas de una ofensa que te hicieron para sacarla, como esas cartas de póker que se tienen en la manga, para sacar la carta en el momento apropiado y utilizarla como herramienta, como arma que humilla, que calla a la otra persona, que vence a la otra persona. Ese es un tremendo obstáculo para el perdón. Tremendo obstáculo para el perdón es la carta podrida, es decir, utilizar tu condición de víctima, utilizar estratégicamente tu condición de víctima para derribar a la otra persona, para acabar con cualquier discusión, para descalificar lo que el otro diga. Eso se llama la carta podrida. Y esa es la manera que a veces utilizamos para ganar poder sobre las otras personas. Cuidado con eso. Efectivamente, cuando uno perdona, pero perdona de verdad, cuando uno perdona, entonces uno de alguna manera está dejando en el pasado lo que tiene que quedar en el pasado. Perdonar es dejar en el pasado lo que tiene que quedar en el pasado. Y claro, si yo he sido ofendido y perdono, perdono de verdad, quedará en el pasado lo que sucedió en el pasado y ya no puedo utilizarlo. Y a uno le gusta tener siempre una carta que a veces la utilizan las parejas y la carta podrida siempre empieza con la palabra acuérdate. Acuérdate que tú me fallaste. Acuérdate cuando me fuiste infiel. Acuérdate cuando me humillaste. Acuérdate lo que me dijiste. La palabra acuérdate es una manera de encadenar al otro hacia los errores que ha cometido. Y quiero decirles que esa estrategia no es bíblica, de hecho es contraria a la Biblia. La Biblia nos cuenta de personas que vivieron en pecado y que cometieron cosas muy graves. Y algo que es absolutamente asombroso en el Nuevo Testamento es que acuérdate, solo se menciona una vez en el Nuevo Testamento. Solo hay un pasaje de la Biblia, espero no estar equivocado, donde aparece la palabra acuérdate. Acuérdate de qué? ¿Quién se quién se la sabe? Acuérdate. A ver, creo que ahí lo dijeron. Acuérdate allá como que lo dijeron. Le dice Pablo a Timoteo, acuérdate de Jesucristo. No es acuérdate lo que tú hiciste. Acuérdate que tú negaste, Pedro. Acuérdate que tú estabas posesa, María Magdalena, como siete demonios tenías. Acuérdate, tú eres la endemoniada. Acuérdate que tú perseguiste a los cristianos, Pablo. Acuérdate que tú negaste al Mesías, apóstol. No, la Biblia no ata cometieron. Repito, la Biblia no ata a las personas a los errores que cometieron. Ustedes no encuentran en ninguna página del Nuevo Testamento que alguien le eche en cara a Pedro, pero tú lo negaste tres veces. Eso no aparece. No hay ningún pasaje donde alguien le diga a Pablo, "Pero acuérdate que tú perseguías a la gente cristiana y los entregabas a las autoridades para que los encarcelaran y los torturaran. Eso no aparece." ¿Significa eso que perdonar es olvidar? No. Otra frase para que escriba aquí mi amiga que está escribiendo. Escriba. La frase. Es perdonar. es aprender a recordar, no es olvidar. Cuando uno le dicen, "Hay que olvidar". Eso no es cierto. Hay cosas que no se van a olvidar nunca. Sobre todo los acontecimientos más traumáticos nunca se van a olvidar. Pon esa frase, cámbiala y pon más bien esta frase. Perdonar es aprender a recordar de tal manera que ese recuerdo ya no tenga poder sobre mí. Y por consiguiente, como ya no tiene poder sobre mí, tampoco debe tener poder sobre la persona que me ofendió. O sea, no voy a usar la carta podrida. Les decía antes, la carta podrida no es solamente entre esposos o en pareja. A veces hay hijos que toman la carta podrida para jugarla contra los papás, contra la mamá. Acuérdate, papá, que tú me decías muchas cosas y mira con lo que saliste. Eso, ¿qué es? Sacar la carta. Como el que saca la tarjeta roja. ¿Sabes que en el fútbol, por ejemplo, sacan la tarjeta roja para fuera, no hay nada que hacer, ya lo expulsaron? No utilices la carta podrida. El primer obstáculo para el perdón es amarrar a la otra persona al error que cometió y pretender usar estratégicamente eso que hizo mal esa persona, utilizarlo para sacarla del juego, para humillarlo o para humillarla, para vencer a esa persona. No hagas ese juego. Ese juego no es de Dios. Y si no es de Dios, yo creo que tú te imaginas de quién es. Ese juego es del enemigo. No juegues ese juego. No te sirve, no va por ahí. Ese es el primer obstáculo. Remedio. Para ese primer obstáculo, perdonar es aprender a recordar. Aprender a recordar. ¿Y qué significa aprender a recordar? Significa recordar sin que eso tenga poder sobre mí. Es impresionante cuando algunas personas hablan de cosas que le sucedieron y se conmueven y se rompen y lloran y se trastornan, pero como si les acabara de suceder. ¿Qué quiere decir eso? Quiere decir que el dolor está completamente vivo. Quiere decir que la persona no ha aprendido a recordar. Perdonar es aprender a recordar. Y aprender a recordar significa que el recuerdo no tenga poder sobre mí. Que tal persona me humilló, lo recuerdo perfectamente. ¿Tiene poder sobre mí esa humillación? Ningún poder. Ese es perdón. Perdonar es dejar el pasado en el pasado. Lo recuerdo. Sí, lo recuerdo, pero ya no tiene poder sobre mí. Ese es el sentido del perdón. Y ese es el primer obstáculo para el perdón. Segundo obstáculo. Si el primer obstáculo para el perdón está de parte de lo que podemos llamar la víctima, el segundo obstáculo para el perdón está de parte del victimario, es decir, del que causa el sufrimiento, el que causa el dolor. ¿Cuál es el nombre de ese segundo obstáculo? Se llama cinismo. Sinismo es sí, pero yo soy así. Como quien dice, "Lo hice y lo volvería a hacer. Lo hice y acostúmbrese. Lo hice, pero yo soy hombre o yo soy mujer, o yo soy hijo, o yo soy joven, o yo soy su papá. y por consiguiente yo lo voy a seguir haciendo. Tengo una historia sobre esto que precisamente es reciente. Sucede que en una cierta familia de allá de mi país hay un hombre que realmente era como o es vive todavía, ha dejado las perversiones que les voy a contar, pero no se ha arrepentido y eso es lo que quiero destacar. Este hombre tuvo varias hijas, hijos también, pero tuvo varias hijas y era un hombre en ese momento. Ahora ha cambiado en cuanto que no repite eso, pero no ha cambiado en cuanto que no se ha arrepentido a fecha de hoy. era un hombre obsesionado con el tema del sexo y estamos mencionando un hombre que realmente cayó en actos impuros y en manoseceos y cosas feas con sus propias hijas, obsesionado con el sexo. Luego repitió lo mismo con sus propias nietas. Yo vine a saber de esta situación aberrante y dolorosa precisamente por una de esas nietas que hoy ya es una mujer crecida, una mujer hecha y derecha. Pero por supuesto todo esto fue terriblemente traumático para ella y fue mucho más traumático saber que ella no fue la única persona que sufrió ese abuso, sino que también en su propia familia otras de las nietas y varias de las hijas, incluyendo la mamá de la persona que les digo, también pasó por eso. Es una plaga, suceda donde suceda. Y antes de continuar, yo quiero hacer una advertencia porque creo que es mi deber hacerla. Hermanos, una cosa que está sucediendo en muchas familias, y lo digo porque soy sacerdote, porque escucho mucha gente, yo les digo que esto está sucediendo y es que cuando los niños dan señales de alarma no se les está poniendo cuidado. Yo les digo una cosa, estén muy pero muy atentos a cualquier señal de alarma de un niño, sobre todo niños pequeños, de una niña, sobre todo niñas pequeñas. Yo he conocido varios casos que ya después han sido hombres o mujeres, ya crecieron obviamente y recuerdan con un dolor terrible que fueron manoados o que fueron molestados o que fueron abusados, pero lo que más les duele no es ni siquiera el abuso. ¿Sabe qué es lo que más les duele? Yo traté de hablar y no me creyeron. De lo más triste que han oído estos oídos sacerdotales. Es lo que me decía una mujer que cuando me dijo esto ya era adulta. Me dijo, "Yo fui tocada, yo fui manoceada y cuando fui a hablar con mi mamá y le dije que tal persona, no me acuerdo si era primo o tío, eso no importa. Cuando le dije que ese hombre me estaba haciendo algo, mire la respuesta de la mamá. ¿Usted de dónde saca esas porquerías, hija? Deje de estar pensando en eso. Y no le creyó. Y no le creyó. Es verdad que algunos niños, sobre todo los niños que han estado demasiado expuestos a celulares, a pornografía o a conversaciones inadecuadas con otros niños o niñas, pueden tener una imaginación retorcida. Pero yo les pido a los papás y a las mamás, cuiden como el mayor de sus tesoros en esta tierra sus hijos y empiecen por darle crédito a lo que el niño dice. El niño muchas veces o la niña, obviamente, me refiero a ambos casos porque ambos suceden, el niño o la niña no siempre tienen el lenguaje, porque el niño muchas veces ni siquiera entiende. Además, a muchas niñas, muchísimas y a muchos niños, los abusadores los llenan de miedo, les hacen amenazas que son auténticas torturas psicológicas. Decirles cosas como, por ejemplo, si usted hace eso, yo la mato o yo voy a matar a su papá o a su mamá. Esto no me lo estoy inventando. Son casos que están en las fiscalías, son casos que están sucediendo, que han sucedido en mi país. Por supuesto, al decir esto, siento profundísimo dolor que se acrecienta, porque debo reconocer que en algunos casos no son la mayoría ni el porcentaje mayor, pero sí ha sucedido. Hay personas de iglesia que han estado implicadas y eso es algo que me parte el alma, porque Dios nos ha llamado a los sacerdotes para que seamos los primeros protectores de la niñez, de la juventud y de todas las edades. Y hay que pedirle perdón a Dios por ese crimen horrendo que tiene el agravante en algunos casos de haber sido perpetrado y realizado por sacerdotes. debo decirlo aquí abiertamente y con inmenso, inmenso dolor y vergüenza. Pero sigamos. Les estaba advirtiendo, los niños muchas veces no tienen el vocabulario. Si una niña pequeña, si un niño pequeño le dice a usted, "Mamá, yo no quiero ir al colegio." Por favor, sean inteligentes, mamás, sean inteligentes, papás. ¿Por qué no quiere ir al colegio? con mucha frecuencia puede ser simplemente comodidad o pereza o lo que sea, pero hay muchos otros casos en que no es eso. Hay casos de abuso verbal, hay casos de abuso físico, lo que llamamos bullying, que sucede entre compañeros y compañeras. Imagínese que hicieron un estudio en mi país, una encuesta, se llegaron a unas cifras que yo digo, Dios mío, salva a Colombia. Más del 70% de las mujeres encuestadas, ya jovencitas, ya adultas, más del 70% dijeron haber tenido algún tipo de abuso, por lo menos verbal, a veces físico, o sea, violencia. a veces sexual. 70% de las mujeres, hermanos, amen a sus hijos, cuiden a sus hijos. Y si un niño le dice, "Yo no quiero ir a jugar con los otros niños." Si una niña dice, "Yo no quiero ir a la casa de mi tío." Si una niña dice, "No me siento cómoda, mamá, yo quiero quedarme más bien contigo." Sean inteligentes de por Dios y piensen qué pasa aquí. Una vez, yo sé que este tema es delicado y sé que hay niños que me están oyendo en este momento, pero es que es bueno que los niños sepan que tienen que hablar y que nosotros hoy les damos a todos los niños y las niñas el derecho de hablar. Me contaba una señora, me pidió confesión. Gracias a Dios había el tiempo, la manera. Vamos a su confesión, señora. Cuando sucedió esta confesión, ella tenía cerca de 80 años y esa cifra es importante porque nos retrocede hasta mediados del siglo XX. ¿Y por qué mencionó esto? Porque a veces se cree que este tipo de problemas únicamente suceden en la época actual por toda la sexualización y la edonización que tiene nuestro tiempo, ¿no es verdad? Mire lo que me contaba esta esta mujer que ya mira la edad que tenía. Yo no sé si ya tenía 80, pero estaba por ahí muy cerquita, por arriba o por abajo. Me cuenta, yo tengo algo que confesar que no me he atrevido a decir nunca, nunca. Y tenía casi 80 años. Cuando yo era niña, íbamos a casa de unas primas que tenían una finca muy grande y que eran de mucha mejor condición económica que nosotros. De todas maneras, en la casa no había tantos cuartos y a mí me ponían a dormir con una primita mía y esa primita mía jugaba conmigo y a mí me terminaron gustando esos juegos. No eran juegos puros, eran juegos entre mujeres, eran juegos sucios. Pero ella nunca se atrevió a hablar y nunca se atrevió a confesarlo. Entonces, hermanos, todo esto es para que tomemos conciencia de cómo hay que proteger a los niños y a las niñas. Usted no piense, por favor, que porque son niños son inocentes, son sanos, eso no se les va a ocurrir nada. No, como dicen en mi país, el demonio es puerco. Tengan ustedes prudencia, sobre todo en lo que tenga cercanía física, lo que pueda implicar desnudez, lo que pueda implicar que no hay supervisión de un adulto. Tengan cuidado con eso. Y cuando un niño o una niña de una señal, ustedes sin escalizar, porque tal vez no fue nada importante, sin escalizar, averiguen qué es lo que está pasando y defiendan. Vamos a defender todos, a los niños y a las niñas. Pero vuelvo a mi tema principal. Estamos hablando de los obstáculos del perdón. Y un obstáculo del perdón es que la gente no reconoce lo que ha hecho. Les estaba contando de aquel hombre, un pervertido, que llegó a meterse con las propias hijas y con las nietas, sobre todo en tema de mirar y de tocar. Cosas muy feas que traumatizan a la gente. Pues resulta que después de ya ser mujeres grandes, las hijas se atrevieron a hablar abiertamente con él. Papá, es que tenemos un dolor muy grande. Dolor. Dolor. ¿Por qué, papá? Por esto y esto que tú nos hiciste. Oiga, ¿y el cínico este nada no reconoce? Hasta esta fecha no reconoce. No, yo no me acuerdo de eso. Yo no me acuerdo de eso. Esa es una forma de cinismo, la negación que le quita la verdadera autoridad al que ha sufrido. Cuidado con eso. Cuidado con eso. Y hay otra forma de cinismo que suele ser el cinismo del arrogante que dice, "Al fin y al cabo, yo soy hombre y tengo derecho. Yo soy joven y tengo derechos. O lo que algunos chicos les dicen a las muchachas cuando ellas empiezan a cultivar la pureza. Hay muchachas que han descubierto el valor de sus cuerpos y que han descubierto que ellas no tienen que ser el juguete de nadie. Son mujeres muy valiosas. Pero, ¿qué les pasa a algunas de estas chicas que obviamente pues tienen la característica de toda mujer sana? Es decir, les gustan los muchachos. Entonces ese muchacho con el que podría haber una relación les habla, tiene detalles bonitos, ya esta muchacha se siente más bien enamorada, se va dando como una relación linda. Y el muchacho, estas son historias de la vida real, yo procuro siempre contar cosas así de la vida real que me han pasado, que me han contado directamente los testigos. Entonces, el muchacho trata de ir más allá, normalmente con caricias y luego con propuestas descaradas. Básicamente le estaba proponiendo intimidad. Esta mujer jovencita, podía ser pequeña en años, pero muy grande en su fe y muy grande en su ánimo. Y esta mujer no se dejó. Y entonces le dijo, "No, yo no estoy de acuerdo con eso." Y mire la humillación que le pega a este muchacho, este cínico. Yo pensé que tú eras más moderna. Yo no sabía que tú fueras tan mojigata. Sigue, sigue por ese camino. Solterona te irás a quedar porque no hay hombre que se aguante eso. Solterona te irás a quedar como maldiciéndola. Quedas soltera, no. Nunca te vas a casar. Ese es el cinismo que pretende justificar el pecado. Cuando una persona no reconoce sus errores o cuando una persona hace y repite los mismos errores, el perdón se vuelve casi imposible. Y esta es una de las mayores dificultades que yo me estoy encontrando y es que la gente busca consejo y les dan malos consejos. Entonces, hay hombres que aconsejan a otros hombres, usted no se deje, usted tiene derecho. O hay mujeres que aconsejan mal a otras mujeres. Entonces, primer obstáculo para el perdón, la carta podrida, guardar en la memoria cosas para luego utilizarlas estratégicamente. Eso es contrario a la Biblia, eso es contrario a Dios. No caigan en eso. Segundo, el cinismo, no reconocer las cosas o reconocerlas, pero para decir, "Yo tengo derecho, yo seguiré haciéndolo." Eso puede pasar también en los sacerdotes. Hace poco, el año pasado, me escribí a una señora diciendo, "Estamos viendo cosas muy lamentables en nuestro sacerdote, en nuestro párroco. es un hombre que vemos que cada vez se aficiona más al trago. Estamos viendo que sale a veces a celebrar misa casi borracho, no se puede hablar con él. Y él la carta que saca no es la carta podrida, no es la que tiene, pero la carta que saca es su autoridad de sacerdote que a mí nadie me va a decir qué tengo que hacer. Eso es cinismo, eso es descaro, eso es pretenderle derechos al pecado. Cuidado con eso. Y como sé que algunos de estos videos los miran también, hermanos míos sacerdotes, desde aquí envío un mensaje a los sacerdotes diciendo, "No se fíen ustedes de decir, yo soy el sacerdote. Yo soy el sacerdote únicamente significa una cosa, tu deber coherencia, tu deber de pertenencia a Cristo es mayor que el de cualquiera. No pretendas justificarte. El tercer obstáculo para el perdón es el afán de venganza, el deseo de venganza, el deseo de desquite. Como quien dice, para yo poder perdonar a esa persona, yo necesito primero desquitarme, necesito vengarme. Entonces, ¿cuáles son los tres obstáculos grandes para el perdón? El primer obstáculo para el perdón es la carta podrida, que es recordar estratégicamente lo que voy a usar contra la persona que me ofendió. Quiero capitalizar, quiero aprovechar el poder que me da el haber sido ofendida. El haber sido ofendido. Primer obstáculo para el perdón, carta podrida. Segundo obstáculo, cinismo. Tercer obstáculo, venganza. Quiero desquitarme. Hay personas que se desquitan literalmente, y en esto también tengo otra historia triste que contarles. Todas de la vida real. Una cierta mujer se dio cuenta de que el esposo le había sido infiel. Entonces, ella tuvo una conversación incomodísima y muy violenta con él. Finalmente el hombre medio reconoció, pero no hubo ninguna señal de cambio. O sea, estamos ante el caso del cinismo. Entonces ella llegó a la conclusión, pues yo quiero que él sienta lo que se siente. Y entonces ella tomó el camino de ser también infiel, de tal manera que el esposo pudiera sentir el dolor que se siente cuando la pareja le es infiel. Esta mujer se estaba confesando con este servidor y me impactó profundamente lo que ella me dijo. Me dijo, "Yo busqué la venganza porque pensé que eso me haría sentir mejor, porque ya me había desquitado, porque ya le había pagado con la misma moneda." Y por eso yo fui infiel. Pero ahora mira lo que dice. Pero después de que cometí mi infidelidad, sentí no que se quitaba el primer dolor, sino que ahora tenía un segundo dolor. El primer dolor es que él me falló y el segundo dolor es que yo soy un asco. Siento que mi cuerpo apesta, siento que soy sucia, siento que soy asquerosa y por eso vengo a confesarme. Yo no vengo a confesar el pecado de mi esposo. Yo vengo a confesar mi pecado. Porque yo quería quitarme un dolor y en vez de quitar el primer dolor, ahora tengo el segundo. Ahora siento que él es un hombre infiel y que yo soy una porquería. Son historias de la vida real, hermanos. No me estoy inventando nada. Esos son los tres obstáculos para el perdón. Los tres principales que yo encuentro en nuestro tiempo, la carta podrida, el cinismo y el afán de venganza. Entonces, vamos a ver cómo se vencen esos tres obstáculos. El primero, el de la carta podrida. Se vence principalmente cuando tú te das cuenta lo miserable que es obrar en contra de lo que Dios manda y de lo que Dios enseña. Y tú tienes que saber que si tú estás usando la carta podrida, si tú estás utilizando estratégicamente los errores del pasado de los demás, tú estás separándote de la bendición de Dios. Tú estás huyendo de la bendición de Dios. Tú estás poniéndote por fuera del plan de Dios y en contra de lo que Dios quiere. Y entonces, ¿qué debo hacer? Aquí viene la clave. Antes dijimos que perdonar es aprender a recordar. Ahora te agrego otra palabra. Perdonar es crear una historia nueva. Perdonar no es volver al pasado, ni siquiera para aprender. Las lecciones se aprenden, claro, pero perdonar no es volver al pasado, es construir el futuro. Y lo más difícil cuando una persona nos ha decepcionado, pero que nos ha decepcionado en serio, no estamos hablando de cosas menores. Lo más difícil cuando una persona nos ha decepcionado es darnos cuenta que hay que crear una nueva historia y el único que es creador en la Biblia es Dios. El verbo crear en la Biblia, ese verbo siempre tiene por sujeto a Dios. Dios es el único que crea. Por eso decía David, "Crea en mí un corazón puro." Dios es el único que crea. Dios es el único. Entonces, si tú te sientes tentado de utilizar la carta podrida, si tú te sientes tentada de utilizar la carta podrida, tu primer remedio es, "Me voy a volver hacia Dios y le voy a decir, crea una nueva historia. Nuestro matrimonio ha quedado gravísimamente herido con este problema. Nuestro nuestra relación ha quedado severamente dañada por este problema. ¿Qué se puede crear aquí? ¿Quién puede hacer algo aquí? Ahí te recomiendo que leas Ezequiel capítulo 37, precisamente en el contexto del destierro a Babilonia que mencionábamos en la predicación anterior, el pueblo de Dios empezó a decir, "Todo está perdido. Nosotros somos como huesos secos." ¿Y qué dijo Dios? Yo le puedo dar vida a esos huesos secos. Dios tiene ese poder. Dicho de otra manera, tú no vas a poder perdonar con lo que implica realmente perdonar, porque siempre estarás recordando mal para aprender a recordar bien. Recordar bien es que no tenga poder sobre ti el pecado que se cometió. Para aprender a recordar bien, necesitas del poder de Dios. Crea, Señor, una nueva historia en la relación que yo tengo con mi papá. Crea, Señor, una nueva historia en la relación que yo tengo con mi esposa, con mi esposo. Crea, Señor, un capítulo nuevo en nuestra familia, Señor. Somos como huesos secos. Crea en nosotros una historia nueva. Crea en nosotros una historia distinta. Haz de nosotros hombres nuevos, mujeres nuevas. esa oración y la convicción de lo miserable que es aprovecharse del error de otro para hundirlo, eso te irá ayudando. Y recuerda, tu atención tiene que concentrarse en voy a aprender a recordar. Otra cosa que ayuda para aprender a recordar es tener presente que uno ha sido muy iluso, que uno ha esperado demasiado, demasiado de las personas. Hermanos, los seres humanos somos barro, estamos hechos de barro. Y si hay un libro que precisamente cuenta cómo todo el mundo se puede equivocar, es la Biblia. En la Biblia te encuentras equivocaciones de todas las clases. Salomón, el hombre sabio por excelencia. ¿Qué dice la Biblia sobre Salomón? Dice que era muy sabio, pero ¿qué más dice? Nunca entró tanta idolatría en Jerusalén como en tiempo de Salomón. Pedro, ¿quién es Pedro? El primero, el príncipe de los apóstoles. ¿Qué nos cuenta la Biblia sobre Pedro? Que negó tres veces. La Biblia no perdona a nadie. El gran Pablo, el que construyó la predicación cristiana en toda la cuenca del Mediterráneo. ¿Qué nos dice la Biblia sobre Pablo? Yo fui insolente y fui blasfemo y fui perseguidor. Lo dice él mismo. Primera de Timoteo, capítulo primero. David, ¿quién fue David? Ya sabes cuál es el pecado que nos cuentan de David. Samuel, el profeta, que le da nombre a dos libros de la Biblia. Samuel es un profeta del que se hacen grandes elogios. El elogio más grande que se dice de Samuel es, "Ni una sola de sus palabras cayó, ni una sola dejó de cumplirse. Quiere decir que Samuel todo lo hizo bien, ¿no? ¿En qué falló Samuel? Uno se pone a revisar, revisar, revisar y no encuentra porque parece que todo lo hizo bien, que su misión de profeta fue perfecta. Y la verdad es que no hay ni un solo error de Samuel como profeta. Quiere decir que todo lo hizo bien, ¿no? Como profeta no falló. Y entonces, ¿cómo sí falló? Como papá. No fue un buen papá. No supo educar a los hijos. La Biblia lo dice. La Biblia lo dice. Lo que le reprochaban los israelitas a Samuel era eso. Exactamente. No educaste bien a tus hijos. Tus hijos no son como tú. Tú eres de Dios y tú respondes al plan de Dios y tú escuchas la palabra de Dios. Tus hijos no. O sea, muy buen profeta, mal papá. Que me perdone Samuel, que no me disguste, ¿no? Pero no fue un buen papá. Entonces, la Biblia nos muestra que hay miseria en todas partes y cuanto más pronto uno se decepcione del ser humano, lo que decíamos de los pobres de Dios en el anterior en la anterior enseñanza, cuanto más pronto uno se decepcione del ser humano, mejor. Te estás casando con un hombre perfecto. No es un ser humano, está hecho de barro y ese también se equivoca. Mis hijos. Ay, mis hijos. No porque yo sea su mamá. No, pero mis hijos, admirables mis hijos, tus hijos son de barro también y un día te pueden decepcionar. Y acuérdate que la única manera de saber si tus hijos, por lo menos los casados, están haciendo bien las cosas, es si te dan nietos santos. Porque el criterio con el que la Biblia evalúa a los papás es sus frutos. Si tú tienes hijos santos, fuiste un buen papá. Si no tienes hijos santos, te faltó. Tal vez te faltó bastante, tal vez te faltó poco. Entonces, eso también ayuda con el primer obstáculo. El primer obstáculo para el perdón es la tentación de jugar la carta podrida, es decir, recordar ventajosamente el pasado de las personas para hundirlas con eso en el momento oportuno. ¿Cómo se evita eso? Pidiéndole a Dios que cree un futuro distinto para nosotros. Segundo, recordando que somos barro. Tercero, recordando que conservar en ti un recuerdo podrido, una memoria podrida, en primer lugar te envenena a ti. Ocasionalmente tú puedes humillar a la otra persona diciéndole, "Papá, tú me fallaste. Mamá, tú fallaste. Esposa, tú fallaste. Esposo, tú fallaste." ocasionalmente te puede servir eso para hundir a los demás, pero crees que puedes cargar veneno en tu corazón impunemente, ¿crees que puedes tener veneno en tu alma sin que te envenene a ti? O sea, date cuenta de cuánto estás perdiendo. Date cuenta de cuánto pierdes por estar conservando recuerdos podridos. Para ti es una carta que tú juegas en el momento que te conviene, pero para jugar esa carta en el momento que te conviene, tienes que tener esa podredumbre siempre en ti. Y por eso están diciendo muchos psicólogos hoy, perdone por amor a usted mismo. Perdone. Perdone. Entonces, ¿cuáles son las tres razones o los tres elementos para vencer la carta podrida? Primero, quiero aprender a recordar y quiero que Dios cree un futuro distinto. Segundo, barros somos. Tercero, me doy cuenta que lo mejor que yo puedo hacer es salir de lo que está podrido. Yo no puedo pretender tener algo podrido en mi corazón y que me vaya bien. El segundo obstáculo es el cinismo. El cinismo, es decir, ese no reconocer la responsabilidad, no reconocer la culpa o reconocerla, pero como si fuera una burla. Voy a seguir haciéndolo. Mira, si tú eres la persona cínica, si tú eres el que está haciendo eso, quiero lanzar sobre ti este versículo de la escritura dicho por San Pablo, de Dios nadie se burla. De Dios nadie se burla. Es posible que con tu prepotencia, es posible que con tu agresividad tú logres volverte impermeable a aquellos que te hacen reconocer tus errores. Pero, ¿qué harás ante el juicio de Dios? El juicio de Dios existe. Que el mundo no quiere reconocerlo, eso no importa. Como decía elocuentemente el padre Jorge Lorin, gran apologeta, católico, sacerdote jesuita, decía el padre Lorin, que tú niegues el infierno, no lo elimina. Que tú dejes de pronunciar el pecado no hace bueno lo que tú haces malo. Reconoce, reconoce lo que has hecho. Sal de la mentira en la que has vivido. Reconoce que solo se puede tener una vida nueva si nosotros rompemos las cadenas de la vida antigua. Ábrete a la puerta de la conversión. Deja de dar ese pésimo testimonio que le estás dando a tus hijos y a otras personas. Arrepiéntete, estás a tiempo, arrepiéntete. Y es muy hermoso, muy hermoso cuando por fin llega el arrepentimiento a una persona que estaba endurecida. En tiempos en que estaba propagándose a gran velocidad y con toda su ferocidad el COVID, una señora me llama, somos conocidos, somos amigos, y me dice, "Mi papá está internado en cuidados intensivos, tiene COVID, parece definitivo. Él no se ha podido confesar." Y entonces le respondo yo, "Sí, querida amiga, pero ¿cómo hago? No nos están dejando entrar a los sacerdotes para atender a los enfermos. Acuérdate lo que fue lo más duro de la pandemia. Y esta mujer se ha puesto en la tarea de averiguar en el hospital cómo hacen los médicos que tienen que visitar a los pacientes. Pues lo que hacen es que les ponen un vestido especial. Y esta mujer que ama mucho a su papá, el papá efectivamente falleció. Esta mujer preguntó en el hospital, "¿Y si yo consigo un vestido de esos para el sacerdote, puede entrar?" y se puso con sus amistades y me consiguieron vestido de astronauta. Yo no me saqué una foto, he debido sacarme una foto con mi vestido de astronauta. Eso tiene guantes y zapatos y gorro y gafas y de todo. Queda uno como un astronauta y tiene que revestirse por todas partes. Pero yo no me iba a negar a prestar ese servicio, aunque estuviéramos en lo peor del COVID. Este hombre tenía de que confesarse. Y llegué allá donde estaba él. Me miró con una alegría, me miró con un agradecimiento, porque él sabía que era prácticamente imposible que un sacerdote llegara ahí, pues por las circunstancias que todos conocemos. Y allá llegué yo caminando como un astronauta y con el guante, no con mi dedo, con el guante le pude dar la unción de los enfermos después de que se confesó. Ustedes hubieran visto el rostro de alegría de ese hombre. No duró más de tres días después de eso, pero se alcanzó a confesar diciendo sus pecados. No estaba inconsciente, dijo sus pecados. Entonces, yo te quiero invitar, si tú eres de los cínicos, yo te quiero invitar a que salgas de la tiranía del demonio. Te quiero invitar a que salgas de las cadenas del orgullo. Te quiero invitar a que traigas la auténtica paz a tu hogar. Arrepiéntete. Verás lo que se siente. Verás la alegría, verás la paz que llega a tu alma. Arrepiéntete. ¿Y qué hago yo? dirá a otra persona, ¿y qué hago yo si resulta que no soy yo la persona que ha ofendido, ni soy yo la persona cínica, sino mi hijo o mi esposa o mi esposo? Pues lo que propone la iglesia es que el orden de la justicia tiene que ser respetado. ¿Qué quiere decir eso? Perdonar no significa afianzar en el mal a la otra persona. Y aquí tengo que decir algo muy explícito. Mire, por ejemplo, este. Esposo borracho e infiel. Dice que se arrepintió. vuelve a casa, pero vuelve a casa más o menos solo para estar con la mujer, para tener intimidad con ella y siguen las mismas y cada vez que él vuelve, ella lo recibe. No, no, ese no es el camino. Ese no es el camino. El camino no es afianzar en el pecado a la persona. Perdonar no es afianzar en el pecado a nadie. Escriba esa frase, la cuarta, quinta frase, escriba la señora, por favor. Perdonar no es afianzar en el pecado a nadie. No perdonamos para afianzar en el pecado. Perdonamos para que Dios cree una historia nueva en esa persona. Para eso perdonamos. Y por eso, si tú tienes cerca un cínico lo que a ti te corresponde es mantener el orden de lo que es justo según tu dignidad de persona humana, según tu dignidad de mujer, según tu dignidad de hombre, según tu dignidad de esposa, según tu dignidad de esposo. No toleres el cinismo. El tercer obstáculo es la venganza. Yo creo que ya quedó claro lo que hay que hacer. Hay que entender que la venganza no va a arreglar nada. Hay que entender que ese camino lo único que te va a dejar, como contaba aquella mujer, lo único que te va a dejar es un doble dolor. Es algo que se parece, se parece de lejos externamente con lo que sucede con el aborto. Hay personas que dicen, "Una mujer fue violada, hay que darle permiso de abortar." Mira, la violación es una tragedia, pero por favor añadas a la tragedia de haber sido violada la tragedia de ser asesina, porque el que la violó no fue el bebé. Entonces, si vas a castigar a alguien, tienes que castigar al violador. De hecho, cuanto más abortos hay en un país, menos castigo hay para los violadores. Y hay países como Estados Unidos donde se han hecho los estudios que muestran que el aborto es el gran aliado del tráfico de mujeres, lo que se llama a veces tráfico humano, tráfico de blancas. ¿Por qué? Porque muchos de estos traficantes abusan de las mujeres, pero les queda muy fácil tapar su crimen obligándolas a abortar. El aborto es el borrador más deseado de los abusadores. Murió la evidencia, no se supo nada, no hay nada que investigar. Entonces, no le añadas a un problema otro problema. No le añadas a la violación el aborto. No le añadas a la infidelidad de la esposa, la infidelidad del esposo. No le añadas a un dolor otro dolor. Hermanos míos, el perdón es posible. Estos obstáculos pueden ser vencidos, pero después de que son vencidos es necesario entrar al hospital del corazón, el hospital de Jesús. Es necesario entrar en el corazón de Cristo. Es necesario decirle a Cristo, reconstrúyeme, sáname. La oración que vamos a hacer, sé que estamos llegando al final de nuestro tiempo. La oración que vamos a hacer es sobre todo para pedirle a Dios eso. Dame el amor que yo esperaba recibir de mi papá y no lo recibí y necesito sanarme. Dame el amor que yo esperaba recibir de mi esposa y no lo recibí y necesito sanarme. Dame el amor que yo esperaba recibir de mis amigos y me decepcionaron. Tú que eres verdadero amigo, dame ese amor y sáname. La gran sanación que trae Dios es una sobre amor en nuestra vida. Una sobre alguna manera compensa y con creces lo que no recibimos de nadie. El Papa Benedicto amaba mucho a una santa que fue canonizada por él y que tiene un nombre que suena chistoso en español porque se llamaba Vaquita, pero resulta que ese vaquita es un nombre africano y se escribe con B grande. Esta mujer fue maltratada, fue obligada a cosas horribles, fue tratada como esclava, cargó toda su vida cicatrices de los maltratos y de los azotes. Pero esta mujer conoció el amor de Cristo y en la abundancia del amor de Cristo descubrió que no era necesario vengarse y que el odio solo podía ser peor su vida y se convirtió en una gran predicadora del amor de Dios, Santa Vaquita con B grande. Pero ese ejemplo me parece que se puede traer mucho más cerca de la tierra peruana. Porque nosotros tenemos en tierra peruana tenemos a San Martín de Porres. Eso. Dele el aplauso a San Martín, por favor. Hay que quererlo. ¿Y qué pasó con San Martín de Porres? que por ser hijo extramatonial o ilegítimo y por ser tan moreno, recibió maltratos, bullying, humillaciones y encontró en Cristo el amor que nadie le podía dar, el amor que necesitaba. La gran sanación es abrir tu corazón a Jesucristo. La gran sanación es pedirle al Señor, "Dame lo que nadie me ha dado. Dame el amor, dame el tiempo, dame la unción, dame la alegría, dame la ternura, dame el cuidado que nadie me ha dado." Y eso es real porque Cristo no es una fábula. Y eso es real porque Cristo transforma corazones. Y cuando tú experimentas ese amor de Cristo, como lo han experimentado muchas personas en lugares como la renovación carismática, en lugares como los retiros Juan 23, en lugares como las buenas confesiones y las buenas oraciones y encuentros como estos. Cuando tú experimentas el amor de Cristo, tú llegas a una conclusión, yo estaba buscando donde no era. Te invito a que consideres a aquella mujer samaritana, la del capítulo cuarto de San Juan y te invito a que consideres que ella estuvo buscando todo el tiempo el amor donde no era y por eso estaba pasando de un marido a otro y iba por el número seis. Estaba buscando marido. El problema es que no solo tenía seis maridos, ya tenía seis suegras. Hermanos, eso no arregla nada. Deja de mendigar. Deja de mendigar. La samaritana estaba mendigando todo el tiempo. ¿Qué era lo que ella buscaba en cada uno de esos maridos? Tú sí me vas a querer. Tú sí me vas a dar mucho amor y mucha ternura y me vas a dar. Y no le funcionaba. Y no le funcionaba. Deja de buscar donde no hay. Dos errores ha cometido mi pueblo. Dice Jeremías. Me han desechado a mí que soy fuente de agua pura y se han cabado cisternas agrietadas que no pueden retener el agua. Deja de estar buscando en cisternas agrietadas. Busca en primer lugar a Cristo. Si tú estás sano en el corazón de Cristo, si tú estás sana en el corazón de Cristo, cuando tú tengas amigos, no les vas a mendigar. Cuando tú tengas novia, no le vas a mendigar. Cuando tú tengas novio, no le vas a mendigar. Tendrás una relación adulta, responsable, bella, seria con tus amigos, con tu novia, con tu novio, con la persona que sea. Pero la solución es primero llénate, primero sánate. Primero que sea la transformación de Cristo. Fortalecidos así por Cristo, a caminar, a caminar, a avanzar. ¿Y dónde puedo avanzar, padre? Nos decían Enrique y Marita, que dieron su testimonio, nos decían, "Únanse a donde puedan servir, a su grupo, a su comunidad, a su parroquia, la pastoral familiar. No se queden solos, no apaguen el mensaje. Cuando yo veo tantos cientos de personas aquí, yo digo, Moquehua tiene futuro. Cuando yo veo tantas personas aquí reunidas, yo les digo, "Por favor, multipliquen este mensaje. Por favor, llévenlo a otros corazones. Por favor, caminen. No se queden ustedes con la luz encerrada. Hay que contarle al mundo que Jesús está vivo. Hay que contarle al mundo que la verdad y el amor son posibles. Pónganse de pie, por favor. Jesús, vengo aquí con humildad porque solo hay uno al que vale la pena pedirle como mendigo. Según aquello que dijo el leproso, si quieres puedes limpiarme. Según aquello que dijo el ciego, Señor, que vea. Según aquello que dijeron tantos que se acercaron a ti y a ti te mendigaron, porque tú tienes para dar. Tú eres el que nos dijo, "Pedid y se os dará." Venimos como mendigos, Señor. Como mendigos venimos junto a ti. Como mendigos venimos a pedirte, "Enséñanos a perdonar. Enséñanos a recordar. No queremos ser esclavos de ningún pasado y no queremos encadenar a nadie a su pasado. [Música] Señor, libéranos. Líbranos de recuerdos. Enséñanos a recordar con paz. Señor, líbranos del cinismo. Líbranos de endurecernos en nuestro pecado y creer la mentira del demonio. Esa mentira que nos repite, puedes pecar, eso no te pasa nada. Líbranos, Señor, de esa mentira. Líbranos. Líbranos de la tentación, de la venganza y de pagar mal con mal. Porque la escritura dice, "Bendecid a los que os persiguen, no maldigáis. Líbranos, Señor, y tráenos la auténtica libertad del corazón. Te damos gracias, Señor, y te bendecimos y te pedimos la bendición de tu gracia y de tu espíritu sobre esta hermosa asamblea. Abre un capítulo nuevo de tu amor. Abre un capítulo nuevo de evangelización en Moqueua y en toda nuestra diócesis y en todo el Perú. abre un capítulo nuevo de tu gracia y de tu reconciliación en las familias y que tu victoria, Señor, sea también la razón de nuestra alegría y nuestro testimonio. El Señor esté con ustedes. Espíritu. La bendición de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda y permanezca para siempre. Amén. Hermanos queridos, ahora nos disponemos para el momento más hermoso, el más importante de nuestro domingo. Nos disponemos para la Santa Misa. Ya no es necesario ir a ninguna otra parte. Permanecemos en nuestro sitio y damos gracias a Dios porque podemos celebrar nuestra fe en la Eucaristía. La gloria para Cristo y un aplauso para él.

PERDONAR: un análisis en el contexto actual de la familia

Channel: fraynelson

Convert Another Video

Share transcript:

Want to generate another YouTube transcript?

Enter a YouTube URL below to generate a new transcript.